Vinos de menos grados


“(La garnacha) es la variedad más común en Navarra, pero da caldos muy alcohólicos. Es buena esa uva y esos vinos de acuerdo a los criterios que hasta ahora han predominado. Ahora, para el mercado de calidad se prefieren vinos de menos grados y más bouquet. El vino más caro de Navarra tiene 12 grados”

Don Antonio Mauleón Aroza
Presidente de la D.O. Navarra (1958-1971)
Declaraciones a Diario de Navarra (4 Octubre 1968)

Ancient Wine Press by r3v-cls

Foto: r3v || cls

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Que vuelvan esos vinos de baja graduación. Adiós a las sobremaduraciones, a las sobreextraciones, a los excesos de madera. Vinos que sepan a fruta sin ser vegetales, vinos con acidez sin necesidad de añadir tartárico, vinos que sean vino y no sirope, vinos que se beban, y beban, y vuelvan a beber.

pisto

Y una y otra vez, sí señor.

Parece que desde que este señor habló en el 68 las modas han ido y venido varias veces…

En 2005 estuve en una conferencia de Andrés Proensa cuando le nombraron cofrade de honor de la Cofradía del Vino de Navarra. En ella se me quedó grabado que comentaba que eramos afortunados porque se había perdido el miedo a la alta graduación y que se podían ver vinos de 13,5 y 14 grados con facilidad.

La cuestión, creo yo, no es el grado, sino cómo se integre este alcohol con la acidez y otros parámetros.

Pienso que lo mejor es apartarse de modas, ahora más, ahora menos, y disfrutar del vino sin prejuicios.

Yo también busco equilibrio, me puedo encontrar vinos como un Santa Cruz de Artazu , un Alzania 21 del 10, un Cantera , un SH o un Aroa Gorena y siguen siendo vinos de trago largo a pesar de que todos están en un mínimo de 14 grados y algunos de ellos los pasan. Lo que es válido en una zona, en un suelo concreto no lo es en otra. Por ejemplo, volviendo a las garnachas, un Alto Moncayo se me puede hacer canso pero no un Santa Cruz de Artazu, otro ejemplo ahora con monastrell, un Nido o un Clio, contra un Sequé o un Estrecho. Para simplificar no he mencionado añadas sino estilos.

Saludos.

LuisMi.

Vizcayno,

Sí y no. Me encantan algunos vinos de 14º (no hablo ya de fortificados: soy un enamorado de manzanillas, finos o amontillados, que pasan de largo esa graduación).

Pero el alcohol está ahí y me resulta dificil acompañar la comida con tintos de 14,5º…

A veces uno se queda preguntándose ¿es que soy sólo yo?

No hay prejuicios cuando empiezas a tomar un vino, sin haber mirado la graduación y piensas “¡uy! con este me va a costar comer”. Miras la botella y marca 14,5º. Y te dices: “¡ya!¡los primeros!”

A estas alturas de la película, un grado controlado me parece un valor positivo en un vino, máxime cuando me encuentro tantos vinos carentes de esa acidez “que compense”.

Saludos.

LuisMix,

Claro que hay vinos y vinos. Comparto sobre Artazu, Cantera o SH.

Pero la búsqueda de un grado alto en muchas ocasiones persigue el impacto fácil, la sensación “grasa” en boca que resulta agradable a un buen porcentaje del mercado. Y ello muchas veces en detrimento del verdader caracter del vino.

Saludos.

Cambio de tercio.
Da pena leer que la garnacha fue un día la variedad más común de Navarra. Se empeñan en Cabernets, Merlots, Chardonnays y toda la banda.
Aunque alguno no haría el vino bien ni con garnacha.
Es por añadir algo de pimienta al blog.
Saludos.

Guarda, estoy de acuerdo contigo, sobre todo en lo que a el exceso en ciertas variedades se refiere. Pero, ya sabes, eso también es cosa “de modas”.

Cabernet, Merlot, Chardonnay ¿variedades mejorantes? ¡Al próximo que lo apostille pedrá en el colodrillo! Saludos. Jose.

Guarda,

Me encanta esa pimienta. Se arrancó tanta garnacha vieja, con la que se elaboraban aquellos rosados navarros, que viendo hoy vinos como el Santa Cruz de Artazu, da una tremenda pena que así fuera.

Con el de los rosados has tocado un tema interesante. Se arrancó garnacha sí, y se plantó muchísima, pero eso sí, de clones muy productivos y en suelos que daban rendimientos altísimos. Por cierto algo similar pero en tintos pasó con el tempranillo…. el resultado es obvio y lo estamos viendo ahora mismo, falta de personalidad. Imagino que con el auge de los rosados algunas cooperativas vieron venir a la gallina de los huevos de oro.

La idea debería ser transmitir la peculiaridad de cada zona, independientemente de la casta, aunque está claro que las variedades y clones adaptados a cada zona juegan con ventaja

Como dices no todas las variedades valen en todos sitios. El tiempo dedicado al cultivo de una casta y la experiencia acumulada tienen mucho que ver, me parece a mi, con la expresión de un carácter diferenciado en una región.

Pues yo creo que el vino tiene que tener los grados que le toquen por maduración óptima de la fruta y por proyección de la misma en la analítica antes de la vendimia. Y si son 12, pues perfecto, si 13 también, ,los que sean siempre que se preserve su equilibrio interno, digamos. Anatematizar los vinos de 14, pues tampoco me parece bien, sin más. De joven, y antes de que Parker supiera que existía algo llamado Priorato, ya salían en Porrera vinos con alta graduación (como ahora), que eran imbebibles. Y ahora puede pasar perfectamente que encontremos un vino de 15% declarados que sea imbebible, por sobrextracción, por sobremaduración, por sobremaderación y etc., y otros con la misma graduación, en las antípodas.
Saludos
Joan

Hola Joan.

Estoy totalmente de acuerdo contigo, has mencionado la palabra equilibrio, y es ahí donde está el intringulis del tema.

Saludos.

LuisMi

Joan,

Lo que pasa es que por “maduración óptima de la fruta” se llegan a entender cosas de lo más variadas. Para algunos ese punto de “maduración óptima” parece ser el inmediatamente anterior a la pasificación (nos vamos entonces a la sobremaduración). Constato que hay también elaboradores que son capaces de elaborar vino con uva madura pero que mantiene su frescura, en parcelas pegadas a otras donde se mortifica la fruta (antes y después; en la viña y en la bodega) para conseguir una “magnífica capa”, un “extraordinario e impenetrable color”, un “enorme cuerpo” o “unos balsámicos masivos” (todo términos sacados de notas de cata reales).

De estas declaraciones de hace 40 años me llama la atención lo que es el contraste de las “modas”. Los objetivos impuestos que llevan a intervenir en la elaboración de un vino para conseguir, como sea, que acabe teniendo un determinado perfil.

Un viticultor me comentaba hace unas semanas unos datos sobre la evolución del grado en el vino en una misma parcela con el paso del tiempo (varias décadas). Por encima de otras consideraciones (clima incluído), lo que aparecía claro es que el tratamiento de los suelos puede aportar mucho más al equilibrio de los vinos que mil otras circunstancias.

Insisto en que no creo que se trate de anatemas. Constato que en mi caso personal, parezco encontrar más placer en vinos situados digamos que situados no más allá de los 13,5º que en los que los superan. Y aseguro que bebo de todo. Aparte de otras muchas consideraciones, creo que el grado tiene algo que ver con el hecho de que encontremos vinos como muchos rieslings y muchos champagnes perfectos para armonizar con comidas de lo más variadas.

No he hecho la estadística de las graduaciones de los vinos que tomo, pero lo mismo me pongo por curiosidad en uno de esos pèríodos de calma total que nunca llegan :-)

Interesantes comentarios todos, sí señor.

Curioso lo de los Priorats. He encontrado unos cuantos que me fascinan del primer al tercer sorbo. Ninguno que me emocione hasta el final de la botella. Ninguno.

Todos se me hacen pesados, fofos, alcohólicos y, normalmente, tienen demasiado todo, y todo poco conjuntado.

Mi mujer, que es la que de verdad sabe de vinos, dice que mejor un Borgoña de 20-25 euros (un Joblot, un Villaine, un Jacqueson…) que un Priorat de 60.

pisto

Se ha mencionado el equilibrio y ahí está la madre del cordero. Y la armonía.
Ambos conceptos sirven para el vino y para la viña.
Equilibrio y armonia de las diferentes castas con el medio, con el terruño. Los mismos conceptos en el vino, en su estructura, en sus aromas,…
Podemos encontrar vinos alcohólicos, todos lo sabemos, con 11-12 grados y gloriosos, amables y frescos a 14-15.
Cosas de la vida.

Afortunadamente no existe un único estilo de vino (hablamos de vinos tranquilos) y, en bien de la diversidad, los 12º no deberían ser el único objetivo a perseguir. Ni Borgoña es la panacea, ni todos los vinos de 15º son imbebibles, ni, por supuesto, todos los vinos de 12º son bebibles. El verdadero truco está (como bien se apunta por ahí arriba) en el equilibrio.

Y añado otro factor importante a tener en cuenta: la mesura. Supongo que estaremos de acuerdo en que no es lo mismo tomarse media botella de un vino de 12º que media de uno de 15ª. Este último, además de su elevada graduación alcohólica y sus efectos, impepinablemente debe tener más de todo lo demás e inevitablemente tenderá a saturar. Dicho esto es obvio que su ingesta deberá ser moderada y no “a cañón”. Extrapolando hacia los generosos, a nadie en su sano juicio se le ocurriría ventilarse de una tacada una botella de palo cortado con 22º.

Con ese comentario y esa filosofía de “modas” frente a tipicidad es donde nace a mi modo de ver el principio del fin….
tengo datos de los vinos de garnacha en mi finca desde principios del siglo XX. La viticultura, era buena, y el trato al suelo, mucho mejor que ahora sin ninguna duda. No he visto hasta entrados los años 70 vinos de menos de 14 grados y las medias de grados, más próximas a los 15.Al menos en la Ribera de Navarra así eran los vinos… A partir de los 70 y sobre todo con los años 80… sobreproducción, nuevas variedades y otra política desde el CRDO que penalizaba los vinos con más de 14 grados y el cooperativismo se fomentaba como la solución a todos los males. He visto con mis ojos penalizar una garnacha centenaria porque tenía más de 14 grados y pagar menos esa uva que un tempranillo de primera cosecha con 12 grados y 15.000Kg/ha….Hasta ese día vivió la garnacha y en su lugar se plantaron otras cosas.Todo eso nos llevó a la penosa situación del mundo del vino en Navarra en la actualidad, Y después de tantos años seguimos buscando “nuestro sitio”.Entre todos la mataron y ella sola se murió…
En mi finca, tampoco fueron viables económicamente esas garnachas por estar dentro de la cooperativa, y a mi me tocó arrancar varias hace años, cosa de la que me arrepentiré siempre, pero al menos en el trato del suelo y en la viticultura, con otras variedades, seguiré buscando la verdadera expresión de la tierra, que es donde está el sitio, el principio y el fin.
Javier García.

Solamente comentar que hay dos tipos de madurez en uva: la gluconométrica (contenido en azúcares, es decir, lo que se relaciona con el grado) y la fenólica (relacionada con el contenido de polifenoles). Generalmente la segunda se consigue más tarde, y para buscar ese equilibrio la uva tiene que estar más tiempo en la cepa, por lo que existe más riesgo de que la primera madurez aumente en demasía. A veces, es posible que vendimianto antes para evitar el exceso de grado, no se consiga la segunda madurez o fenólica. Como bien decís, en el equilibrio entre los dos tipos d emadurez está la virtud…si la hay.

Un saludo
Un saludo

!Hor¡

!Confieso que yo sí me he bebido una botella de palo cortado de una tacada¡, eso sí de 375 cl. Una tarde de sábado, leyendo , !y la botella desapareció¡. :-) . La víctima fue el Palo Cortado Bota Punta de “La Bota de…”

Pisto,

He oído ese argumento sobre Priorato a mucha gente. En mi caso en Priorato siempre acabo prefiriendo, en todo caso, los segundos e incluso “terceros” vinos.

Guarda, Encantadísimo, LuisMix (Mr. botella de Palo Cortado :-). Gracias por los interesantes aportes.

Javier, bienvenido al blog. Interesante información la que nos aportas.

Iñaki, gracias por tu apunte.

Saludos.

Me parece interesantísima la aportación de Javier. Algo muy parecido ocurrió en la zona de Valdeorras en Galicia. Hace muchos años, la “purrela” (el vino del año) era casi despreciada fuera de la zona, pues bien, era un vino producido de cepas viejas de mencía absolutamente impresionantes; algo parecido ocurría con los blancos, que eran más apreciados pero que se dejaban de lado por comparación con los ribeiros. Tuvo que llegar una nueva generación de viticultores para conseguir aprovechar todo lo que ese terreno podía producir, el resultado: godellos espectaculares y tintos de mencía en vías de crecimiento.

Ahora bien, intentar pedir a una mencía de Valdeorras menos de 14 grados es francamente difícil.

Bienvenido, Angel. Con los 14º ¿te refieres a grado de vino acabado? Y lo dices fundamentalmente ¿por la mencía o por la zona (Valdeorras)?

Saludos.

Gracias por tu bienvenida :)
Efectivamente lo de los 14 grados es a vino acabado. En este caso, la “culpa” se la pueden repartir a partes iguales la uva y la zona. La mencía suele salir con bastante grado y, en el caso de Valdeorras, la zona, la climatología y la forma de hacer el vino ayuda bastante.