Un vino disfrazado para IEC#8


Malartic-Lagraviere Pessac-Leognan 1999

Pilar y Jose organizan la octava entrega de Iberoamérica en Cata, con el tema “Vinos con espíritu de carnaval”. Podía haber traído para esta ocasión un vino de espíritu alegre, pero he preferido presentar a un candidato a mejor disfraz.

Se trata de un vino blanco: el Château Malartic-Lagravière, Péssac-Leognan, 1999, vino de Burdeos, proveniente de la margen izquierda.

A la vista es de color dorado muy brillante, acorde con sus más de 8 años de vida. En nariz los aromas iniciales son algo “sucios”, aclarándose con algo de aireación. Aparecen entonces las vainillas, chacinería y notas de hidrocarburos. En boca es graso, con algún toque herbáceo, y sobre todo unas marcadas notas de la madera. Acidez justa, lo que lo hace poco grácil. Resulta más opulento y embaucador que elegante. Le falta el alma.

Una lástima de vino, cuya personalidad quedó oculta detrás de un disfraz poco gracioso. Tiene 13º de alcohol y me costó 31 euros, dinero que desearía haber invertido mejor.

Information and Links

Join the fray by commenting, tracking what others have to say, or linking to it from your blog.


Other Posts
Vertical de Finca La Cantera, de Bodegas García Burgos
Cata a ciegas

Write a Comment

Take a moment to comment and tell us what you think. Some basic HTML is allowed for formatting.

Reader Comments

Esos vinos en carnaval se deben comprar con dinero falso, al menos el dolor final queda reducido al mínimo.
Sabiendo como eres y , sobre todo, imaginando tu bodega pronto disminuira tu pena por él. El siguiente vino pasará página ipso facto.
Saludos.

El problema de estos blancos de Graves es que suelen pegarles unos meneos de batonnage exagerados y durante demasiados meses en madera lo que, paradójicamente o no, acaba provocando cosas como que el vino muere con demasiada rapidez. Me ha pasado ya varias veces. Y claro, el precio…
En fin…llegarán tiempos mejores, seguro!!!
Joan

Guarda,

Seguiré tu sabio consejo y esta misma noche intentaré tomarme la revancha con un vino con garantías :-)

Saludos.

Así es, Joan. Este vino más que muerto da la impresión de haber nacido embalsamado. El disfraz de momia creo que le iría bien. O el de carpintero…

Un abrazo.

Ya me he perdido un par de IECs. Este último fue por olvido, pues me preparaba para el primer cumpleaños de mis hijos, comprando una infinidad de regalos guapos y divertidos y se me pasó completamente lo del “vino e carnaval”; no que tuviera claro lo que es eso. Pensé en un vino con las tetas al aire y un penacho de plumas inmenso, pero luego me iba por una onda más pícara y veneciana. Al final nada.

Lo que si me queda claro es que debiéramos inventarnos un tema en el que todos tuviéramos garantizado beber bien, pues en las últimas entregas como que la cosa ha estado floja para muchos.

Lo cómico de “esos blancos de Graves” es que no son todos iguales ni se les debe descalificar con la misma brocha. Algunos, aunque en su juventud muestran una cantidad desmoderada de roble, tienden a integrar muy bien. Eso sí, se toman su tiempo. Claro, hay abortos como el que describres tambíen–y los hay a monotnes. Pero no debemos descartar, por ejemplo, a Laville-Haut-Brion o Les Plantiers de Haut Brion, o DDC como podemos hacerlo con Maalartic, por ejemplo, o Smith-Haut-Lafitte.

M.

Los de apellido Haut Brion no los he podido probar. Coincido en la calidad de los Domaine du Chevalier blancos. Tengo en bodega todavía un Carbonnieux blanco ¿Sabes qué puedo esperar de él, Manuel?

Saludos.

Aunque botellas de Carbonnieux blanco de os sesentas y setentas que he probado no hace tanto han comprobado haber sido bien longevas, en tiempos recientes he notado que el vino se está haciendo bastante tropicalista de perfil (recuerdo el 98 y el 99, al salir al mercado, como crema de piña y maracuyá, con buena concentración y excelente acidez, pero como que con demasiado énfasis tropical para inspirarme total confianza. Make of that what you will. Lo he seguido comprando, pero habrá que ver…

M.

Creo que lo guardaré, Manuel, porque es un jovencísimo 2005, si no recuerdo mal.

Gracias.

El problema con el 2005 es que pertenece a la época que suscita mis sospechas de “spoofulation”. Te aconsejo probarlo joven, y si acaso, guardar otra botella. Si no creo en catar “a ciegas”, mucho menos creo en guardar “a ciegas”. Igual que no daría a un extraño de mi propia especie alojamiento en mi casa a mediano o largo o plazo, un extraño vínico ha de darse a conocer e inspirarme confianza, aparte de las experiencias que traiga.

Los Carbonnieux de los sesentas y setentas, catados hoy, quizás dicen algo de adonde van los de ahora. O quizás no, puesto que la tecnología de hoy conduce a métodos de elaboración que quizás no den lo mismo a la larga. Claro, no sabiendo si están haciendo algo tecno hoy, no debo opinar en firme, pues tampoco probé el Carbonnieux Blanc 62, 64, 67, 70 ó 71 cuando eran jovencitos. Va y sabían a la misma piña y el mismo maracuyá en crema.

M.