Presentación de los Vinos Alemanes 2006 (II)


Después de hacer un repaso de lo que dio de sí la añada 2006 de vinos de Alemania, es obligado hablar de los vinos de añadas anteriores que también se pudieron catar en Gerona. Es un privilegio poder catar estos vinos de añadas maduras junto a sus hermanos más jóvenes, y tener así una idea de cómo es su evolución. La granizada que caía invitaba a relajarse y seguir disfrutando de la degustación.

Bürklin-Wolf (Pfalz, Palatinado)

La mala fortuna de Bürklin-Wolf en la añada 2006 no resta en absoluto nada de brillo a la calidad de esta bodega familiar. Para probarlo allí estaban unos cuantos vinos de añadas antiguas, llegando hasta 1988. En vinificación seca, el Gaisböhl 2001 es un vino de nariz bien resulta y volumen en boca, donde es una sinfonía de sensaciones cítricas. Complejo, excelente. El Gaisböhl Auslese 2002 se muestra austero y con buena acidez. Más hecho, más expresivo está el Rechbächel 1998, un vino de cierta opulencia. Pero donde llegamos a la cumbre es con los vinos más dulces. El Scheurebe Beerenauslese 1988 es un vino denso, un caramelito de frutas, que mantiene frescura gracias a su acidez y ofrece una deliciosa muestra de botrytis. Delicioso. No se queda atrás el Pechstein Eiswein 1991, una auténtica maravilla de equilibrio, densidad y complejidad.

A. Christmann (Pfalz, Palatinado)

Tremendo vino el Mandelgarten 2004. Promete convertirse en algo profundo y precioso. Comienza a petrolear y tiene una boca especiada enormemente interesante. En la franja de los 30 euros, me parece una buena compra.

Geheimer Rat Dr. Von Basserman-Jordan (Pfalz, Palatinado)

De esta bodega tan sólo probé, más allá de los 2006, el Maushöhle Beerenauslese 2003. De estilo golosete, con acidez correcta. Obviamente está demasiado joven para ser bebido.

Ökonomierat Rebholz (Pfalz, Palatinado)

No había probado nunca antes el Pinot Noir de Rebholz, y pude hacerlo en esta ocasión con el Im Sonnenschein “R” 2002. La nariz es bastante fina, fresca y frutal. La boca es algo rústica, con una fruta golosa predominando ahora mismo.

Wittman (Rheinhessen)

Esta bodega elabora una auténtica curiosidad: un Trockenbeerenauslese elaborado con la variedad Albalonga, resultante de un cruce entre Riesling y Sylvaner. El Albalonga TBA 2003 es una preciosa expresión de botrytis, muy dulce pero con excelente acidez. Un vino muy definido y que creo que continuará mejorando con el paso del tiempo, aunque se mostró sorprendentemente accesible.

Georg Breuer (Rheingau)

El espumoso que presentaba Georg Breuer, el Georg Breuer Brut 2002, es un peculiar coupage de Pinot Noir, Pinot Blanc, Pinot Gris y “una pizca” de Riesling. El resultado es un vino aromático, con la complejidad que le otorga el coupage multivarietal y alguna nota de hidrocarburos. El Nonnenberg 2005 se mostró tan austero que lo único que pude intuir entre su excelente materia es que es un vino con potencial y que está por hacer. Excelente la versión auslese de este pago que es monopole de esta bodega: el Nonnenberg Auslese 2003. Bastante accesible (¿será la añada?), con notas de fruta escarchada y pegamento imedio. Lástima que la botella se acerque peligrosamente al entorno de los 100 euros…

Peter Jakob Kühn (Rheingau)

“Los espumosos alemanes de riesling tienen dos registros: o son minerales, o son frutales. Uno no puede experar encontrar la complejidad de los champagnes franceses”. Así se expresaba un amigo con el que compartíamos una copa. El Riesling Sekt Brut 2004 de Kühn se encuentra más bien cercano al primer grupo, marcado por un carácter seco y una gran acidez.

Hermann Dönnhoff (Nahe)

¡Vaya! Con Dönnhoff me concentré en los 2006… Os aseguro que es una apuesta segura por todo lo que he probado de esta bodega en los últimos años.

Emrich-Schönleber (Nahe)

También me centré en esta bodega en algunos de sus 2006.

Maximin Grünhaus (Mosel-Saar-Ruwer)

Presentaba su Abtsberg Spätlese 1988, que no llegué a probar.

Egon Müller (Mosel-Saar-Ruwer)

No tuve ocasión de catar el Scharzhofberger Auslese Golden Kapsule 1999, pero las personas que si tuvieron esa suerte me hablaban maravillas de este vino.

Johan Joseph Prüm (Mosel-Saar-Ruwer)

Si alguien quiere descubrir en qué consisten esas notas de hidrocarburos (petróleo, keroseno, gasolina, …) que desarrollan los riesling a medida que van madurando, podría perfectamente dirigirse a los vinos de esta bodega. Hasta tal punto es así que esas notas prácticamente eclipsan todo el resto. El Himmelreich Riesling Spätlese 2003 lo tengo descrito en mis notas literalmente como “marea petrolera. Dulzón. De nuevo hidrocarburos en boca”. El Sonnenuhr Riesling Auslese 2004 está dominado por notas de mechero y gasolina. El Sonnenuhr Riesling Auslese 2003 presenta unas notas de keroseno menos interesantes. Más equilibrado se mostró el vino que más me gustó de los que presentaba Prüm: el Sonnenuhr Riesling Auslese 1994 también petrolea pero de forma más moderada, destacando unas bonitas notas de albaricoque y melocotón.

Grans-Fassian (Mosel-Saar-Ruwer)

Tímido y con algo de carbónico se mostró el Trittenheimer Riesling Kabinett 2005. Me gustó el caracter del Apotheke Auslese 1999, que comienza a petrolear ligeramente. Pero mucho más interesante es el Apotheke Auslese 1997, de enorme intensidad y gloriosa acidez. Y en la cumbre un vino de hielo: el Grans-Fassian Riesling Eiwein 1992, con su frutita escarchada y sus notas de pegamento imedio.

Fritz Haag (Mosel-Saar-Ruwer)

Bonita experiencia el poder comparar uno junto al otro el Juffer Sonnenuhr Auslese #10 2004, con sus notas salinas y de frutos secos, y el Juffer Sonnenuhr Auslese GK #9 2004, una delicia que necesita todavía mucho tiempo de botella. Los Auslese Cápsula Oro de Fritz Haag me parecen de las mejores compras que uno pueda hacer.

Heymann-Löwenstein (Mosel-Saar-Ruwer)

Probé aquí sólo Röttgen 2004, que tiene una buena expresión mineral en boca y un interesante punto de azúcar residual, muy leve, en boca.

Reichsgraf Von Kesselstatt (Mosel-Saar-Ruwer)

El Palais Kesselstatt 1997 tiene una nariz dominada ya por aromas evolucionados, con notas de vegetación, flores y especias. Mantiene el tipo.

Hasta aquí llegó el evento. Habían sido casi 6 horas de intensas sensaciones y de interesantes encuentros y conversaciones. Queda una agradable impresión que invita a reservar la agenda para poder asistir de nuevo el año que viene a tan magnífico evento. Un homenaje muy merecido a la uva riesling.


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Reader Comments

[…] la siguiente crónica daré unas pinceladas de las añadas antiguas de vinos alemanes que pude catar en el […]

Ya veo, querido amigo, que tienes la misma capacidad de síntesis de Calamar! Yo me saturo mucho antes. Para mi desgracia, la granizada me pilló cuando había ido al coche a dejar unas cosas y ni relajo ni nada, allí metido esperando a que los dioses se nos calmaran.
Para mi suerte, veo que no perdisteis el tiempo!!! Por lo menos lo puedo leer.
Un abrazo, y magníficas notas!
Joan

Joan,

De síntesis ya ves que poca, y de análisis hay quien dice que nula, así que no sé que queda :-)

Lo cierto es que suelo decirle a Manuel Camblor que me gustan sus largas descripciones. No voy a ser yo entonces quien me imponga una extensión máxima ;-) De lo contrario parecerían aquellas redacciones “de 200 palabras” del colegio…

No perdimos el tiempo ni un instante, con la cámara en una mano y la copa en la otra. Y a ratos, con la copa en la mano izquierda y el boli en la derecha ;-)

Un abrazo.

Sobrevino,

no voy a restar protagonismo a tu post y vuestros comentarios, creo que esta es vuestra oportunidad para expresar lo bueno y lo no tan bueno que podais encontrar, vuestras apreciaciones son muy valiosas.

Sólo un apunte: Egon Müller trajo un Scharzhofberger Auslese Golden Kapsule ‘99 (que tal y como está el patio puede empezar a considerar una añada antigua!) y Grünhaus sí que trajo una añada antigua, concretamente un Abtsberg Spätlese ‘88 (del que no recuerdo el tonel ahora mismo, no sé si era #45).

Este último, ahora en serio, sí creo que podía considerarse de añada antigua y con un perfil aromático muy interesante para ver la evolución de los vinos de la bodega.

Herr,

Muchas gracias por la valiosa aclaración. Tienes toda la razón. Entre tanta nota y tanto vino se me “despistaron” estos dos. Lamentablemente no tuve ocasión de probarlos personalmente, aunque me hablaron maravillas del Auslese de 1999 de Muller.

Felicidades por la organización del evento, que me pareció de muchísimo nivel.

Un abrazo.

“Los espumosos alemanes de riesling tienen dos registros: o son minerales, o son frutales. Uno no puede esperar encontrar la complejidad de los champagnes franceses”.

¿Fui yo el culpable de tan somera afirmación? Seguramente estaría afectado. Mi idea era transmitir más la idea que los sekts de buenos productores se expresan sin atisbos de autólisis, dónde el trabajo con lías apenas deja trazas y se muestra plenamente con dos vertientes, o profundamente mineral o jovialmente frutal. Por cierto, me la corto si alguna vez suelto “Champagne francés”. No sería propio de mí caer en semejante pleonasmo.

Ahora en serio, bastante de acuerdo con vuestra visión de la presentación, pese a no acabar de atraerme los 06, en secos, como no, me quedo con los vinos que presentó Helmut Dönnhoff (dime tonto, fue el primer productor al que asaltamos) y de dulces con los de “YiYi” Prüm, Wilhem Haag y la familia Von Schubart.

PD: Tuve el placer de poder probar el Scharzhofberger Auslese GK 1999 de Egon Müller y realmente, juntamente con el TBA 05 de F.Haag, los mejores dulces de la velada.

Probablemente en un afán de síntesis fui yo el que convertí una afirmación más argumentada en otra que es efectivamente somera. Y el pleonasmo será seguramente una licencia mía… :-)

Saludos.

En cualquier caso castigo para ambos: de rodillas contra la pared a leerse toda la reglamentación del ‘71 en alemán!

Estoy en semi-acuerdo o semi-desacuerdo con lo que decís: cierto que pocos aromas de autólisis vamos a encontrar en esos SEKT pero por poner un ejemplo que conjuga mineralidad y frutosidad, el ya tan nombrado Goldloch de Diel Brut 2000 tiene una potente carga fruta de melocotón rojo y un fondo mineral marcadísimo.

De todas maneras estamos hablando siempre de sekts con producciones limitadísimas, en muchos casos por debajo de las 1.000 botellas.

Yo reconozco que no puedo ser objetivo en mis apreciaciones, no obstante, os recuerdo que cada año se manifiesta el mismo “problema”: los vinos de la añada están crudos todavía. Actualmente estoy disfrutando de botellas tan interesantes como Im Sonnenschein ‘02, Kastanienbusch ‘02, Kirschpiel ‘01 y algún dulce ‘03 que está ya para incarle el diente. No así en el capítulo de los básicos donde normalmente entre uno y dos años los suele dejar ya “ready for service”. De muchos de vosotros oí maravillas del Mineral ‘06 de Emrich Schönleber, pero tampoco se queda atrás Schieferterrasen de H.Löwenstein o el paradigma del equilibrio de acidez y azúcar residual en el básico de Grünhaus.

Dönnhoff es sin duda valor seguro, año tras año. Uno de sus vinos (Hermannshöhle) lo tengo bautizado como “El Mesías” de Dönnhoff.

Por no hacerme pesado (más todavía),acabaré diciendo que Fritz Haag, ahora ya prácticamente de la mano de Oliver Haag (el hijo de Wilheim y por cierto discípulo de Dönnhoff) sigue haciendo los más sutiles y delicados dulces de Mosela.

PD: J.J.Prüm fué para mí la bestia parda de la Mosela, de este productor yo diría que ahora se pueden empezar a beber los 1994! dejemos los 2003 y 2004 presentados para consumir en 10 años!

Y Von Schubert hace buenas hasta a sus hijas! ;-)

Herr,

Revisando mis notas parece que coincido bastante en cuanto al Godloch. En esta nota decía: “…La nariz destaca por sus bonitas notas de regaliz, melocotón blanco y boletus edulis, sobre un claro fondo mineral. En boca es muy seco, con una agradable y finísima pero punzante burbuja, y un gran espinazo acídico. Además de una bonita mineralidad hay sobretonos de cardamomo y jengibre…”

Estoy bastante en semi-acuerdo con los productores/vinos que comentas. ;-) Aunque el Mineral 2006 de Schönleber en mi caso no fue de los preferidos. ¡Pero para gustos los colores!

Gracias por la explicación, como siempre muy detallada.

Un abrazo.

Cierto que ha sonado a o blanco (mineralidad) o negro (frutal) sin connotaciones peyorativas, pero como siempre en la vida hay una amplia paleta de grises. Para mí el Dorsheimer Goldloch Riesling Brut 2000 de Schlossgut Diel pese a presentar trazas de fruta, lo que predomina claramente es su fondo nítidamente mineral, pero ya sabéis lo valiente que puede ser la ignorancia, aunque hay más verdad dentro de una botella que en toda la reglamentación escrita (os lo dice un estudioso de la reglamentación fiscal).

¡Uy, con el fisco hemos topado! ;-)

Hablando de caracter frutal-carácter mineral, aún recuerdo la cata de los Kastanienbusch 2002-2003-2004 uno al lado de otro hace unos meses, y el carácter frutal-mineral-medicinal de cada uno de ellos. Un mismo pago, un vino diferente en cada añada.