Moscato de Ochoa, Navarra, 2007
Nueva añada de este vino, que descubrí hace algo menos de un año (ver nota de cata del Moscato de Ochoa 2006).
No fue el único vino de una cena veraniega con amigos, pero sí el único de la serie que era novedad para nosotros en lo que a la cosecha se refiere.
Gramona Gessamí, Penedés, 2006
Otra botella de esta añada 2006 del Gessamí. Floral. Se destaca ahora algo el aroma varietal de la uva moscatel de alejandría, junto a notas de agua de rosas. Mantiene ese final que recuerda a la mandarina. Un valor seguro. Confirmo que para mi su ventana de consumo es 2007-2008.
De Villaine La Digoine, Bourgogne Côte Chalonnaise, 2006
Una botella más de este vino que he comprado por decenas. En esta ocasión comprado en una tienda local, donde sale a un precio notablemente más elevado (21 euros) que en Francia. A sus dos años de vida tiene una tensión frutal gloriosa (cerezas y fresas silvestres) y una frescura descarada. Aprovechad porque puede que de aquí a un año o poco más este vino se vaya cerrando para volver a tener una etapa de consumo óptimo cuando cumpla la década de vida. Yo guardo botellas para entonces.
Moscato de Ochoa, Navarra, 2007
El vino frizzante, de aguja, de baja graduación (5’5º de alcohol) elaborado con uvas de la variedad Moscatel de Grano Menudo por Bodegas Ochoa, sigue siendo un éxito seguro incluso entre gente que no está particularmente habituada a degustar vinos. De color amarillo pajizo muestra una espuma fina y bien integrada en boca. No muy intenso, agradable, destacando en nariz el aroma varietal y las notas de rosas. Boca frutal. Moderadamente dulce es muy fácil de beber. Esta vez se tomó a continuación de un tiramisú. Se bebe tan fácil que la botella desaparece sin darse uno cuenta. Si tienes unos cuantos invitados, prepara unas cuantas botellas…
Composición varietal: 100% Moscatel de Grano Menudo
Graduación: 5,5%
Precio: 11 euros
Fecha degustación: Agosto 2008
Consumo: actual
De Villaine La Digoine, Bourgogne Côte Chalonnaise, 2006
He podido probar ya en varias ocasiones la añada 2006 del tinto de la parcela La Digoine elaborado por la bodega de Aubert y Pamela de Villaine. Y mi conclusión es que han conseguido, una vez más, un vino elegante y a la vez muy disfrutable. Lo sitúo al mismo nivel que otros vinos de esta parcela, como el De Villaine La Digoine 2005, con esa jugosidad y frescura que le caracteriza.
A la vista es de capa media, con el color característico de un vino elaborado con pinot noir. La nariz tiene notas destacadas de guindas y grosellas, con algunos lácticos iniciales. Encontré en la primera botella (no en las siguientes) ciertos recuerdos de monte bajo. Buen tanino de la fruta, fresco y con deliciosa acidez frutal. Agradece una cierta decantación en estos momentos, pues con las horas se vuelve más amable. Sencillamente magistral.
Composición varietal: 100% Pinot Noir
Graduación: 12,5%
Precio: 20 euros
Fecha degustación: Abril 2008
Consumo: 2008-2016
¿Volveré a comprar?: Por cajas
La Revista Wine Spectator da un Premio a la Osteria L’Intrepido, un Restaurante Ficticio
La historia la he conocido a través de La Otra Botella. La revista Wine Spectator ha concedido un premio a la excelencia a la Osteria L’Intrepido, basandose en los supuestos méritos de su carta de vinos.

La historia se describe bien en el blog de Dr. Vino. Quien ha hecho caer en la trampa a la revista Wine Spectator es Robin Goldstein, escritor, que con una acción propia del más incisivo periodismo de investigación nos pone enfrente de una pregunta que no podemos obviar: ¿Qué respeto me deben merecer estos premios? (sustituyase aquí premios por puntos o recomendaciones y la pregunta sigue siendo igualmente válida).
Las explicaciones del Wine Spectator en su foro (por parte de Thomas Matthews, el Executive Editor de la revista) me parece que en ningún caso atacan el fondo de la cuestión. La noticia se presta a muchísimas valoraciones distintas, pero por mi parte me limito a unos datos que someto a la consideración de los lectores y comentaristas de este blog.
Este año, el Wine Spectator ha concedido 4.250 premios a otros tantos restaurantes, en el marco de estos Awards of Excellence. Según Thomas Matthews, “alrededor de un tercio de las nuevas candidaturas de cada año no ganan un premio“, por lo que el número de candidaturas ha debido ser mayor (supongamos que 5.000 candidaturas). Multipliquemos esto por los 250$ de “coste de inscripción de candidatura” y obtendremos un jugoso negociete de 1.250.000$ anuales. Vistos los recursos dedicados a verificar los méritos de los restaurantes presentados, los margenes deben ser excepcionales.
No es que yo tenga nada en contra de desarrollar negocios con los que ganar dinero. Pero estoy convencido de que los lectores de la revista Wine Spectator (y cualquier otro medio de comunicación) estarían mejor informados si supieran la dinámica de entrega de este tipo de premios.
Apuesto que los editores del Wine Spectator desearían en momentos como éste que internet no existiese. ¡Qué bien vivíamos antes cuando difundir historias como ésta era harto complicado!. En su foro, de hecho, poco se ha tardado en demonizar a la “blogocosa” en su conjunto, como si tuviera alguna culpa de la incompetencia del Wine Spectator.
Así que me he dicho: ¿por qué no postear hoy este tema en Sobre Vino para dar una satisfacción a quienes creen que “estas cosas no pasarían si esos malditos blogs no existieran”?
La Selección Femenina de Baloncesto Femenino
Sin palabras me ha dejado la crónica del partido de baloncesto Rusia-España “perpetrada” en el teletexto de TVE (Televisión Española), así que reproduzco tal cual los mejores momentos de esta joyita periodística:
“Rusia tritura a España en cuartos de final”. Con raspón y todo…
“La selección española femenina de baloncesto femenino…”. Otro merlot-merlot…
“…al haber sido hecha picadillo por la de Rusia 84-85…”. Y dale con la sobre-extracción…
“Y ahí acabó todo, cuando las rusas (rubísimas y guapísimas, por cierto) genocidaron a las nuestras…”. Toma ya, además de maquillaje poca compasión…
“…no fallaron ni una, ni de triples, ni de dos, ni en libres…”. Como esos tintos con bien de madera nueva que lo mismo maridan con finos pescados, que con carnes rojas o con toda clase de quesos…
“Mientras, las españolas ni olían la bola”. Si es que estos vinos modernos acaban saturando el sentido del olfato…
“Lástima”. Sí. Otro que se va por el fregadero…

Vaya con TVE y su teletexto. Si fuera vino, iría directamente a mi galería de los horrores enológicos…
Vía: ChiquiWorld
Egon Müller, Confuron-Cotetidot, Bollinger y unos cuantos más
Ayer disfrutamos de una extraordinaria velada enológica y gastronómica. Teníamos una cena con amigos pendiente desde hacía semanas, y unos cuantos vinos deseando ser compartidos con personas que quisieran apreciarlos. ¡Y qué serie de vinos acabó resultando!
* * *
Hidalgo Fino La Panesa, Jerez, NV
Acompañó a la perfección a un consistente gazpacho al que incorporé, como variante, un poco de melón maduro. Sin embargo, este fino es de tal intensidad que “desalojó” literalmente de la boca a un buen jamón ibérico (un maridaje que habitualmente me encanta y funciona bien con otros finos.
De color oro viejo es de una intensidad sobrecogedora en nariz. Punzante y salino. Vibrante en boca y muy fresco. Una gozada de vino que requiere platos consistentes o ser disfrutado en solitario. (19 €)
Comenzamos bien.
Egon Müller Scharzhofberger Kabinett, Mosel-Saar-Ruwer, 2005
No soy un gran fan de los vinos de Müller. O, mejor dicho, soy bastante más fan de vinos de otros productores, pues habitualmente encuentro que los vinos de Egon Müller están sobrevalorados, pareciendome subidos de precio para lo que me ofrecen. Por otra parte era consciente de que quizás abríamos esta botella demasiado joven.
Doble error en esta ocasión y con este vino. El Scharzhofberger Kabinett de 2005 está en un momento de esplendor juvenil que permite disfrutarlo plenamente, y en este caso me parece que vale cada uno de los euros que cuesta (a pesar de que son unos cuantos: 34€)
Preciosa nariz en la que domina la fruta de hueso fresca. En boca se define con dos palabrras: equilibrio perfecto. Serio y precioso. (2008-2015?)
Lo tomamos con una ensalada de arroz salvaje canadiense y arroz basmati (un plato que siempre tengo la suerte de acompañar con grandes vinos).
Bollinger Rosé, Champagne, NV
Un vinazo que nuestros huéspedes tuvieron la gentileza de traer para compartir con nosotros. Es un champagne de intenso y profundo color rosado (piel de cebolla). Rotundo y delicado a la vez en nariz. Muy vinoso en boca, con buen cuerpo, pero a la vez pleno de finura, de elegancia. Riquísimo con las cocochas de bacalao al pil pil. Pero todavía mejor, si cabe, fue la armonía con lo que quedaba en nuestras copas del Kabinett de Egon Müller.
Confuron-Cotetidot Clos Vougeot, Côte de Nuits, 1970
Preparé para comer con este Clos Vougeot un solomillo de ternera con dos salsas (de funghi porcini con trufa blanca, y de cebolla cocinada con brandy). Tenía mis dudas de qué nos encontraríamos al descorchar la botella, cuyo nivel comenzaba a amenazar con bajar por debajo del cuello. Pero tuvimos suerte.
Lo servimos con gran cuidado, pues el vino tenía mucha materia en suspensión (razón por la cual 48 horas antes había pasado la botella de su posición horizontal de reposo en bodega a una posición vertical).
La nariz es de esas que enamoran: muy elegante. Sesuceden las notas de hongos, los aromas trufados, unos suculentos higos e incluso las fresas salteadas (como apuntaron mis compañeros de mesa). En boca el vino se muestra elegante y satisfactorio, pero también frágil; este vino de Confuron se bebe excelentemente ahora, y yo no recomendaría guardarlo más.
Gran compra este vino borgoñón (adquirido en nuestro último viaje a Borgoña por un precio que visto desde esta nuestra España resulta de risa).
Pérez Barquero Pedro Ximenez Casa del Inca, Montilla-Moriles, 2006
Ya he hablado previamente del Casa del Inca en el blog, aunque en este caso se trata de la saca de enero de 2008. Pensé este vino para acompañar a un tiramisú, y cumplió su papel con éxito, gracias a su caracter amable y relativamente ligero.
Stéphane Tissot Vin Jaune, Arbois, 2000
Un vino atractivo de uno de los productores de referencia en el Jura: Tissot. Quienes se acerquen a estos vinos por primera vez encontrarán rápidamente un referente en el marco de Jerez, pues también siguen una crinza biológica bajo velo, como en el caso de los andaluces. Gran personalidad.
* * *

Miramos el reloj y… ¡cómo han pasado las horas! Momento de pedir un taxi para que cada uno regrese a su casa a descansar, dando tregua al estómago y horas de sueño (pocas) a las neuronas.
De estas, repito cuantas veces sean precisas.







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