
Un año más, llega el momento de hacer balance (también) de los buenos vinos que hemos disfrutado en el año que se acaba. En mi caso, no se trata de la lista de “los mejores vinos”. Son vinos que por alguna circunstancia me sorprendieron, me enseñaron algo, me revelaron algún camino desconocido o sencillamente me acompañaron en un momento de intenso disfrute. Vinos que merecieron la pena. Faltan muchos, pero sirvan estos pocos como resumen del 2007:
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García Burgos Finca la Cantera, Navarra, 2005: confirma la línea ascendente y el serio trabajo de esta joven bodega navarra. Podía haber elegido el Finca la Cantera de 2004, que ya se encuentra algo más maduro, o el intenso García Burgos Sh de 2005; también el fino García Burgos Vendimia Seleccionada de 2004. Pero la materia que atesora este Finca la Cantera de 2005 es de una belleza prometedora. Yo, de momento, he hecho acopio en formato magnum para ver qué da de sí de aquí a cinco u ocho años.
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Aldo Conterno Cicala, Barolo, 2001: he tenido la suerte de disfrutarlo dos veces en este año. Es imposible no amar el Piemonte y sus Barolos con vinos como este. Y eso que le falta mucho tiempo para alcanzar su punto álgido. El resto de botellas habrán de esperar.
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Château Sociando-Mallet, Haut-Médoc, 1997: un vino que sigo bebiendo y que es una maravilla ver como evoluciona con el paso del tiempo. Si muchos más Burdeos fueran así…
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Marqués de Riscal, Rioja, 1945: un vino que se quedará en mi memoria para siempre.
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A. et P. de Villaine “Les Montots”, Mercurey, 2005: conocer los vinos que hace esta bodega en Borgoña me parece una de las mejores formas de aproximarse a la región. Todo un disfrute. Este Montots está más accesible ahora que el De Villaine La Digoine de 2005, al que conviene esperar un poco más.
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Piron et Lafont Quartz, Chénas (Beaujolais, Borgoña), 2004: este vino es una licenciatura completa en mineralidad. Y la demostración de que el verdadero Beaujolais es otra cosa radicalemente distinta a ese vino que nos venden cada mes de Noviembre, con aquello de “Le Beaujolais nouveau est arrivé!”.
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Dominio de Tares Albares, Bierzo, 2004: una revelación. Otra aproximación al Bierzo radicalmente distinta. Una lástima que la bodega no comercialice este vino en España. Al parecer “el mercado español no está acogiendo bien este tipo de vino”. Yo sí. Y por lo que conozco de muchos amigos aficionados al vino, algunos de los cuales leéis este blog, pondría mi mano en el fuego por su éxito local. Estoy convenido de que sería un vino muy bien acogido en círculos de aficionados inquietos.
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Château Calon-Ségur, Saint Estèphe, 1989: nos bebemos muchos vinos demasiado jóvenes. A algunos, como éste, merece de verdad la pena esperarles.
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René Leclerc, Gevrey-Chambertin, 2003: hasta en las añadas más extremas, va alguien y te hace un vino que te rompe todos los prejuicios. El aprendizaje del vino es la más gozosa de las curas de humildad…
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Tandem Ars Nova, Navarra, 2004: cuando nos rodea tanta brutalidad, también en el mundo del vino, siempre me alegra descubrir un vino que derrocha sensibilidad. Si está cercano y el precio es juicioso, la alegría es doble. A seguir. Confiemos que el camino no se tuerza, como le ha sucedido a tantas bodegas.
En la siguiente entrega, mis vinos blancos destacados de 2007.
















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Nosotros realizaremos también un resumen de lo que nos ha gustado más durante el 2007, creemos que resúmenes como el vuestro ayudan muy mucho a conocer todas aquellas maravillas que da la tierra alejándonos de la unificación de gustos que provocan las guías ( necesarias pero no siempre acertadas).
Un saludo y feliz Navidad
Feliz Navidad, Adictos.
Estaremos atentos a vuestras propuestas. La diversidad siempre es enriquecedora.
¡Saludos!