Krug: cita con un Champagne mítico (y II)
Después de un excelente comienzo con dos grandes champañas de Krug, llegamos al punto culminante de la cata. Abordamos los champagne de añada de la casa.
Krug Clos du Mesnil, Champagne, 1995
El mito. Sólo se elaboran 10.000 botellas para todo el mundo. La cuota que le corresponde a España lo convierte en una rareza: entre 60 y 100 botellas. Delante nuestra tenemos una de esas botellas.
Clos du Mesnil es una viña delimitada por un muro (de ahí la denominación clos), situada en pleno casco urbano de la localidad de Mesnil-sur-Oger. Este es un Blanc de Blancs con sólo (qué maravilla) 9,5º de alcohol. Este vino es un champagne que no parece champagne, sino casi un vino blanco tranquilo, sin que esto signifique nada negativo. Es de un color dorado que recuerda a un tokaji joven. Necesita oxigención, con la que va desplegando una verdadera sinfonía de aromas y sabores: manzana, cítricos (limón), mazapán, mantequilla, plum cake, pasas, fruta escarchada, café, toffee, coco, malta, notas amieladas,… Muy complejo. Extraordinaria acidez y un leve azúcar residual. No muy largo en el final de boca. Está en un buen momento de consumo. Nos lo aconsejan armonizar con caviar o macedonia de frutas. No me iportaría ensayar esos maridajes… El precio corta la respiración: 800 euros.
Krug Millésimé, Champagne, 1996
Vino recién embotellado, 11 años después de su vendimia.
De color dorado profundo, evolucionando hacia ambarino. Burbuja muy tenue. La nariz de este champagne es muy fresca, destacando los aromas de almíbar, piña, bizcocho borracho, miel y yodo, junto a notas oxidativas y trazos herbáceos. En boca en primer plano aparecen los recuerdos de limón y manzana, en representación de su excelente acidez.
Un vino con mucho potencial, que se muestra todavía muy joven. Conviene esperarle algún año y aún así jarrearlo si no se tiene la paciencia necesaria para esperarle todavía más tiempo (2012-2025). Precio: 200 euros.
Krug Collection, Champagne, 1985
Un chamapgne muy complejo, de los de no despegar la nariz de la copa: aromas florales, chocolate al aroma de naranja, calvados, tabaco, tonos anisados y amielados. En boca tiene la acidez caracterísitca de la casa. Siguen sucediendose las sensaciones olfativas y gustativas: flan con caramelo, chocolate negro, anacardos, almendra amarga, pasas, … Como dijo aquel torero, “en dos palabras: ¡Im-presionante!”. Un vino que está esplendoroso a sus 22 otoños. Se encuentra en un momento excelente de consumo, y vivirá todavía unos cuantos años. Otro precio de quitar el hipo: 650 euros.

Salgo de este encuentro con Krug con la alegría de haber descubierto un champagne muy especial. Vinos elegantes, complejos, elaborados con mucha sabiduría. Lástima que, a los precios que tienen, queden fuera de nuestro alcance. Aunque… ¿Quién sabe? Soñaremos con esa gran gran ocasión en la que podremos volver a disfrutarlo.




Qué suerte tienes, chico. Yo no quiero pasar a la próxima reencarnación sin haber probado este Clos du Mesnil de Krug, del que siempre he leído que es uno de los más grandes de uno de los pueblos más emblemáticos de la montaña de Reims, Le-Mesnil-sur-Oger. Por supuesto que hay extraordinarios champagnes en el pueblo a un precio muchísimo, pero muchísimo más asequible que éste, pero, caramba, yo también quiero probarlo!!!
Sorprende esto de la burbuja tan calmada que parece, casi, un vino tranquilo.
Saludos
Joan