Iberoamérica en Cata #5: White Power & Culture Fussion

por Sobre Vino el 19 octubre 2007

Esta quinta edición de Iberoamérica en cata nos va a permitir poner frente a frente a unos cuantos vinos blancos con y sin madera. El mes transcurrido desde la anterior edición de Iberoamérica en Cata me ha permitido probar unos cuantos vinos para el tema propuesto por Iñaki, desde su blog Baba O’Wines.

Pero vamos a empezar con un vídeo de una de mis cantantes favoritas. No es un tema musical reciente, pero Björk siempre me ha fascinado y me encuentro redescubriendo nuevos matices en sus canciones cada vez que las escucho. Justo lo mismo que me sucede con los vinos que me emocionan. Abrimos boca con Hidden Place, el primer tema de su excepcional album Vespertine, del año 2001. Podéis deteneros a ver el vídeo o dejar que la música os acompañe mientras pasamos a los vinos. A vuestra elección.

>> Primera Parte: Loira <<

Ya he hablado antes en este blog de los vinos de Guy Bossard (Domaine de l’Ecu). Me acordé de la cuvée “levemente maderizada” de la bodega y aquí tenemos el primer dúo de la noche.

Domaine de l’Ecu Expression de Granite 2002

Por un lado descorchamos el Expression de Granite, Muscadet-Sèvre-et-Maine, 2002, un vino que no ha olido nada que se parezca a madera desde que su uva dejó la proximidad de la cepa. Se trata de un vino de color amarillo dorado pálido que apenas denota evolución en la fase visual. La nariz de este vino es muy seca. Inicialmente se muestra algo tímido, pero a medida que se airea y sube algo la temperatura de la copa comienza a desplegar todo su arsenal mineral. El polvo de piedra es aquí protagonista, por encima de algunos apuntes florales. En boca es tremendamente mineral, con una acidez cítrica (lima) que anuncia que el vino tiene cuerda para rato. El final es larguísimo, con recuerdos amielados. Por 9 euros, este vino da toda la mineralidad y expresión de terruño de los mejores muscadet. Retomado a las 96 horas, el vino se mantiene plenamente en pie. Un vino para disfrutar ahora pero que aguantará el paso del tiempo.

Domaine de l’Ecu Cuvee Finement Boisee 2002

Servimos en paralelo el Domaine de l’Ecu Cuvée Finement Boisée, Muscadet-Sèvre-et-Maine, 2002. El vino es de color prácticamente idéntico al anterior, si acaso levísimamente más oscuro. El aroma de este vino es más penetrante desde un inicio, con obvia presencia de madera. Yo diría que no se trata de madera 100% nueva, pero no he podido encontrar información al respecto, y definitivamente está mejor integrada que en la añada 2005 que tomé recientemente. Los aromas de vainilla y azúcar levemente quemado están presentes acompañando a una bonita fruta fresca. En boca está presente la gran acidez marca de la casa, dejandose notar la madera si bien no tanto como en nariz. El final se cierra con un retrogusto de cítricos, vainilla y canela. Es un vino que se deja beber, pero resulta algo desconcertante, con una nariz y una boca que situaría más facilmente en Borgoña que en el Loira. Personalmente, por el mismo precio (9 euros), me quedo con el Granite.

La sorpresa llega al retomar la Cuvée Finement Boisée a las 96 horas. El vino se ha transformado, se ha oscurecido, adquiriendo un color ámbar. La nariz muestra claras notas de compota de manzana y unos ciertos recuerdos amontillados. La boca es lo más cercano a un pedazo de manzana reineta oxidada que haya notado nunca en un vino. El vino se ha oxidado de una forma soprendentemente pronunciada, y se viene abajo por momentos. He visto vinos caerse unas horas después de abiertos, pero una transformación tal es totalmente nueva para mi.

Domaine de l’Ecu Cuvee Finement Boisee 2002 - Color tras 96 horas Domaine de l’Ecu Expression de Granite 2002 - Color tras 96 horas

Por si quedaba alguna duda, el paso por madera no es sinónimo de resistencia al envejecimiento y capacidad de guarda. Dos vinos de la misma casa, de la misma añada y con evoluciones radicalmente diferentes…

>> Segunda Parte: Rías Baixas <<

El reciente y agradable descubrimiento de un vino de Bodegas Zárate me empujó a buscar algún vino más de esta bodega. Después de probar el Zárate El Palomar, Rias Baixas, 2003, albariño con paso por madera, me hice con unas botellas de la añada 2005, además de encontrar el Albariño Zárate de 2006, el vino básico de la bodega que no pasa por madera, y que serviría de excelente contraste.

Zarate Albariño y Zarate Albariño El Palomar

El Zárate Albariño, Rías Baixas, 2006 resulta ser, por 10 euros, un vino muy agradable. El color denota su juventud: amarillo pálido con destellos verdes. Hay presencia de carbónico. En nariz se suceden los aromas cítricos (pomelo rosa), el jazmín, la piña verde, aguacate, notas minerales y yogur de coco. En boca es fresco gracias a una acidez presente, con algo de aguja, ligeramente graso. Buena estructura. Final largo.

El Zárate El Palomar, Rías Baixas, 2005 es un vino que se cría en una única cuba de roble francés “usado” de 2.500 litros, de donde salen las 2.450 botellas de 750 ml. y 50 botellas magnum que se elaboran. Se trata por tanto de un paso por madera ciertamente moderado. La superficie del contacto del vino con la barrica es menor que si se hubiesen utilizado 11 barricas bordelesas de 225 litros, y el hecho de que no se trate de madera nueva matiza mucho los aromas que el tonel pueda ceder al vino. De color dorado pálido, la nariz es inicialmente algo tímida, con presencia de cítricos (pomelo, mandarina) y algunas leves notas de coco (!). La boca es fundamentalmente mineral, con un exquisito entramado de fruta, gran estructura y una buena acidez. La madera se deja notar algo en forma de leves ahumados y tabaco rubio, pero vista la evolución del 2003 y la materia que tiene el vino, apostaría a que integrará sin mayores problemas. El vino está jovencísimo y recomendaría encerrarlo durante al menos 2 años, cosa que yo he hecho con mis otrs cinco botellas. El precio: 17 euros.

En este caso, en mi opinión se muestra como un tratamiento juicioso con la madera permite preservar el caracter del vino, sin enmascarar la que en el caso de este vino es su principal virtud: su exquisita mineralidad. Buen trabajo.

>> La Prórroga: Valdeorras <<

He bebido a lo largo de este año alguna que otra botella del Guitián, Valdeorras, 2005. Se trata de un vino muy correcto, agradable, al que no se le pueden hacer grandes reproches. Muy competente se muestra también el Guitián sobre lías, Valdeorras, 2005, que he descorchado igualmente en varias ocasiones este año. Este es un vino con mayor peso y tacto más graso, proporcionados por la crianza sobre lías, pero que como el anterior tampoco ha pasado por madera.

Guitián Fermentado en Barrica Valdeorras 2005

Ha sido un buen ejercicio compararlos con el Guitián Fermentado en Barrica, Valdeorras, 2005 que se cría durante 6 meses en barricas de roble americano. De color amarillo dorado, la madera se deja sentir desde el inicio, sin insinuaciones que valgan. Un primer plano de vainilla, mantequilla y ahumados aplasta una fruta tropical de fondo dificil de determinar entre el resto de aromas. En boca es sabroso y con buena acidez, de estructura potente, con un cuerpo sólido. El final es de persistencia media, con recuerdos de piña, cítircos y vainilla. A la fruta le cuesta hacerse presente entre la madera, y a mi me cuesta tomarme la tercera copa. Francamente, al contrario que en el caso del Zárate El Palomar, no veo sitio donde pueda integrarse esta madera. La botella que me queda me servirá de experimento para ver qué dice este vino en un tiempo.

Toneles de Roble

Hemos hecho un recorrido por tres regiones en cada una de las cuales hemos podido probar vinos blancos de la misma bodega con y sin paso por madera. Los resultados son diversos. En vinos como Guitián, el tratamiento de la madera eclipsa todo el resto de materia que pudiera haber en el vino, hasta el punto de no aguantar la comparación con los vinos sin madera de la bodega. En los vinos de Domaine de l’Ecu, siendo el tratamiento con la madera mucho más juicioso, no acabo de encontrar que añada nada a unos vinos que en su versión “unoaked” son excepcionales. ¿Y esa oxidación rápida? En el caso de Zárate, un paso por tonel de gran capacidad realizado de forma juiciosa logra un conjunto bastante armonioso, y que a tenor de pasadas añadas, puede integrar muy bien con el paso del tiempo.

Me despido de esta quinta edición del día del blog con una propuesta para la lectura. Se trata de Cisnes Salvajes, la novela de la escritora Jung Chang que hace un recorrido por los últimos 100 años de la historia de China, a través del relato de la vida de su familia, desde su abuela hasta ella misma. Una lectura amena y a la vez de gran interés para quienes estéis interesados en ese fascinante país.

Foto toneles: lpr2000 (stock.xchng)

{ 6 comentarios… read them below or add one }

Gilbrto Pagua 19 octubre 2007 en 10:03 pm

Guau, te fajaste con unas cuantas botellitas, musica y libro.
Te falto una pelicula! :-)
Te cuento que soy alto fanatico de Bjork desde 1993 cuando saco su primer disco y solo me he pelado de tener el de la pelicula (drawing restraint 9).
Mis amigos cuando la escuchaban me preguntaban que hacia oyendo a esa loca pero luego de bastantes años se han dado cuenta que es una persona de avanzada.
Cuando comence a jurungar el mundo de la Web hice una paginita sobre ella que ha quedado reposando en el tiempo.
http://www.gilberto.pagua.name/musica/bjork.htm
Saludos,

Sobre Vino 19 octubre 2007 en 11:25 pm

Gilberto,
Es cierto que Björk igual necesita de escucha atenta y repetida para llegar a apreciarla. Siempre ha estado empujando en la vanguardia de la música. No me canso de ver los vídeos de sus conciertos. Tiene ese magnetismo de los grandes genios.
La sigo desde los Sugarcubes, cuando yo no era más que un chaval, con el “Life’s too good”. Recuerdo escuchar “Birthday” una y otra vez…
¡Me alegro de coincidir también en gustos musicales!

encantadisimo 20 octubre 2007 en 9:19 am

Pues sí, Björk es una chica lista. Vanguardista, inteligente y siempre absorbiendo las mejores influencias. Yo también la sigo desde Sugarcubes (incluso los llegué a ver en directo) hasta Vespertine (éste me parece su último disco interesante). Después de eso llegó el aburrimiento (Medusa) y un intento fallido por salvar el tipo (no sé ni cómo se llama).

Sobre Vino 20 octubre 2007 en 10:29 am

A Bjork hay que reconocerle su apuesta por avanzar y no permanecer anclada en una fórmula. A mi “Medulla” me pareció un disco valiente, dada la limitación autoimpuesta de utilizar sólo la voz humana en su grabación. El resultado me parece bastante introspectivo. Aunque a mi tampoco me parece a la altura de sus mejores trabajos, no me parece un disco descartable. ¡Saludos!

La Guarda 21 octubre 2007 en 5:10 pm

Tres en uno. Eso si que es amor al vino.
Buenos vinos y buena musica.
Un saludo.

Sobre Vino 21 octubre 2007 en 5:38 pm

Lo cierto es que hubo tiempo hasta esta quinta edición para formar más de una pareja de vinos blancos. Así que hicimos gustosos el papel de alcahueta :-)

Un saludo.

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