Heymann-Löwenstein Uhlen "L" y "R"
Heymann-Löwenstein cuenta con 14 hectáreas de viñas a partir de las que produce anualmente unas 90.000 botellas. Los viñedos del pago Uhlen en Winningen casi “cuelgan” de vertiginosas pendientes con un desnivel de 100 metros. Los vinos fermentan con levaduras naturales en toneles de madera de 2.400 litros, en un proceso que puede llegar a durar seis meses.
Probamos dos de los vinos secos provenientes del pago Uhlen.
Heymann-Löwenstein Uhlen “L”, Mosel-Saar-Ruwer, 2004
Proveniente de la parte del pago Uhlen que tiene suelos de pizarra gris y arcilla carbonatada. Un vino en el que destacan las notas de fruta de hueso (melocotón amarillo), cítricos, manzana, la mineralidad y algunos aromas florales. Complejo, intenso. En un rango notablemente más graso y con algo más de azúcar residual que los Kastanienbusch que pudimos catar previamente.
Heymann-Löwenstein Uhlen “R”, Mosel-Saar-Ruwer, 2004
Proveniente de suelos de pizarra roja, de donde toma el nombre Rothlay y su correspondiente abreviatura (R). Un vino con otro perfil aromático distinto al anterior, con buena mineralidad y en el que encontramos más notas florales que en el “L”; está bastante falto de botella y necesitará al menos otros 3 años más. Boca más seca que el “L”, con una excelente acidez y un rico amargor final.
Ambos vinos recomendados para consumir a 14-15º, acompañando a platos elaborados con curry y carnes de caza estofadas. Michael Wöhr los considera “los mejores vinos del mundo para platos con azafrán”.
Como curiosidad Michael nos comentaba como los amantes de los vinos de Heymann-Löwenstein lo son también habitualemente de Burklin-Wolf, mientras que, en otro estilo, a quienes gustan los vinos de Rebholz les suelen agradar también los de Donhoff.
De los catados hasta ese momento, lo cierto es que no le haríamos ascos ni a los unos ni a los otros.





Yo tengo gran recuerdo de los “R” y “U”, pero de 2005 y todavía ando bajo los efectos del TBA de Heynmann-Löwenstein “aus der Schiefenterrassen”, 2000, que es algo literalmente impresionante.
Y discrepo amablemente de Michael: a mí que me gusta mucho Reinhard Löwenstein, me vuelve loco Dönhoff y Rebholz. Proceden de zonas bien distintas, sí, pero tengo ese problema: me gustan todos!!!
Joan