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J. Gómez Pallarès 11 Febrero 2007 en 3:05 am

Yo he hablado de este tema con algunas de las personas que hacen este trabajo desde la vertiente que tú y yo entendemos de la misma forma, es decir, la enología desde la viña hasta la botella. Pero estos “enólogos voladores” no intervienen en la viña y su éxito se basa, siempre, en que las empresas que les contratan tienen a muy buenos capataces a pie de cepa, tienen buenos enólogos que controlan todo el proceso y ellos apenas se dedican a los cuatro consejos sobre la vinificación y al ensamblaje final de aquello que será el vino. Por supuesto, todos empezaron a pie de viña también, pero el éxito de haber sabido construir, con su nombre y sus primeros vinos, una “marca”, hace que venden ahora eso, una “marca” que otras bodegas compran para poner en su publicidad y en sus etiquetas.
A mí no me gusta, pero ya se sabe, el mercado es el mercado y si vendes algo y alguien te lo compra…pues eso.
Saludos!
Joan

SobreVino 11 Febrero 2007 en 3:25 am

Joan,

Pues efectivamente es lo que parece. Esa “marca” debe ser de ayuda para las bodegas cuando “la compran”. Ojo, que no estoy criticando la labor de los Flying Wine Makers. Mi irónica definición venía a que me sorprende como se pueden llevar 80 o 100 bodegas. Obviamente con ese número de clientes no se puede llegar mucho más allá de dar 4 consejos…

También es de ayuda para muchos aficionados saber si un determinado FWM está detrás de un vino; a menudo deja su impronta, y sabiendo si se conecta o no con su forma de entender el vino uno se puede ahorrar alguna decepción.

Y claro, supongo que tener un enólogo-consultor bien conectado también es de ayuda :-(

Un abrazo, Joan,

Sobre Vino

nopisto 12 Febrero 2007 en 4:22 am

A mi el concepto tampoco me gusta. es mucho más romántico el enólogo pegado a la tierra. Lo que pasa es que luego pruebas el resultado y ves que Rollan hace algunos vinos muy grandes, entre ellos cosas tan diferentes como el Leoville Poyferre o el Noemía Patagonia.

J. Gómez Pallarès 12 Febrero 2007 en 10:04 am

Tienes razón amigo Nopisto, pero a mí me gustaría saber (porque no lo sé lo digo, vaya) hasta dónde llega, en cada caso, la repercusión de las decisiones del enólogo volador. Quiero decir que habiendo vivido el proceso desde la poda de la planta hasta el embotellado, tengo muy claro que el vino bueno se hace donde se hace y no suele ser en el ensamblaje. Por ello, estoy seguro que habría que distinguir entre esta multitud de enólogos voladores, entre los que pueden llevar un control de decisiones a pie de viña o de bodega, y los que dan instrucciones por mail o teléfino y visitan la bodega una o dos veces al año. En este segundo caso, creo que el mérito de un buen vino es más bien de quien está a pie de viña y, después, a pie de fermentación, etc.
Saludos,
Joan

pisto 15 Febrero 2007 en 4:54 am

La verdad, no veo el problema. Queremos saber tanto de lo que nos bebemos que nos preocupamos hasta del nombre del chófer del enólogo asesor.

¿A quién le importa? Parafraseando a James Carville: “It’s the wine, stupid”.

Hay quienes dicen que Michel Rolland sólo pone nombre. Gracias a él probamos vinos que pasarían desapercibidos. Y salimos ganando.

Otros dicen que los vinos de Michel Rolland se parecen. ¿Y qué? También se parecen Chateau Latour y Chateau Margaux y no veo a nadie rasgándose las vestiduras.

Ah, ¿que Rolland hace vinos de un determinado perfil primando la madurez alcohólica y fenólica y cambiando los parques de barricas viejas por barricas nuevas? ¡¡¡Tráiganlo a España rápido, por favor!!!!

Los vinos de Rolland que he podido probar son limpios, no tienen defectos y, en general, dicen que son mejores que los que hacía la bodega antes de que él asesorara.

No está a pié de viña, como ocurre en casi cualquier bodega de cierto tamaño, donde hay un responsable de viñedo y otro de vinificación. A ver si se creen que en Chateau Margaux sale Frederic Engerer a podar los martes de marzo a las 9 de la mañana.

En fin, retomando la proposición de Carville, propongo que disfrutemos de los vinos a partir de lo que nos ofrecen en la copa y nos despreocupemos un poco de detalles poco relevantes.

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