El Oporto

Foto: fernybrook
“Cuando el otoño entra en materia y noviembre luce sus primeras brumas, me gusta encender la chimenea y abrir, con gran ceremonia, una vieja botella de Oporto. Es mi mejor merienda del año. Unas galletitas saladas, un Stilton bien curado y sosiego para los recuerdos regados, este año, con un vintage de 1900 que ha pasado los últimos 30 años en la bodega de casa. Puede parecer decadente y anacrónico; pero pocos vinos, si es que hay alguno, pueden disputar a los buenos Oportos el cetro de la máxima majestad.” Extraído de la columna “Oporto” (El almirez, por Martín Ferrand, en XL Semanal)
Sensaciones que comparto en gran medida. Otoño, llegada de los primeros días frescos (este año con gran timidez) y repentino impulso por abrir vinos que han estado un tanto olvidados en el caluroso verano. Todo en uno. ¡Claro que ya me gustaría a mi que fuera un vintage de 1900! Gracias a Alberto por enviarme una copia del artículo.



