Domaine François et Antoine Jobard (Meursault, Borgoña)
Hay un buen número de excelentes productores que merece la pena visitar en Meursault. Pero hay probablemente tres que merecen consideración aparte. Uno de ellos es Comtes Lafon. El segundo es Roulot, magistralmente dirigido durante años por el difunto Guy Roulot y ahora bajo la supervisión de su hijo Jean Marc Roulot, el viticultor de vocación artística. El tercero diría que es el Domaine François Jobard, ahora renombrado como Domaine François et Antoine Jobard.
Los Jobard cuentan con 4,7 hectáreas de viñedo premier cru y village. Sus vinos blancos se encuentran entre los más longevos de Meursault. Tradicionalmente austeros en su juventud, muestran todo su esplendor con los años, como bien pudimos comprobar en nuestra visita.

La bodega, situada bajo la vivienda familiar, es muy pequeña y fue construida en dos fases (alrededor de 1860 y de 1900). La producción ronda las 30.000 botellas, de las que un 85% son exportadas. Nos acompaña a ella Antoine Jobard, un hombre joven que se muestra inicialmente tímido (carácter que seguramente ha heredado de su padre), pero que a medida que adquiere confianza se torna más expresivo, dejando ver bien a las claras su pasión y respeto por lo que hace. Mientras nos va contando (inicialmente en respuesta a nuestras preguntas, luego más a iniciativa suya) su concepción de la viña y el vino, vamos catando la gama de vinos blancos de la bodega de la añada 2006, aún en barrica y que serán embotellados en breve.
François et Antoine Jobard, Bourgogne, 2006 (muestra de barrica)
El blanco genérico de los Jobard es un vino fresco marcado por los aromas de manzana en nariz. Estructurado y con buena acidez en boca, es un vino que hay que disfrutar por su jovialidad y en el que, lógicamente, no cabe esperar especial complejidad.
François et Antoine Jobard lieu-dit “En la barre”, Meursault, 2006 (muestra de barrica)
Un escalón más arriba en intensidad. Como en el resto de vinos de la bodega, me encanta lo bien medida que está la madera (en un 15-20% nueva), a pesar de tratarse de muestras de barrica. En boca es expresivo, rico, fresco. Interesante vino.
François et Antoine Jobard “Les Tillets”, Meursault, 2006 (muestra de barrica)
Un premier cru situado algo más alto que el “En la barre”, y donde siempre hace algo más de frío. Se gana aquí en acidez y mineralidad, y se pierde algo de la riqueza del “En la barre”. Este “Les Tillets” es muy puro en nariz, bien definido, con un carácter marcadamente mineral. En boca tiene una excelente acidez. Un vino que parece guardar mucho dentro. Promete. Mucho.
François et Antoine Jobard, Blagny, 2006 (muestra de barrica)
Procedente de un terreno elevado y arcilloso, este es un vino estructurado, elegante, pero que se encuentra ahora algo cerrado. Buena materia en boca, excelente acidez. Rico, expansivo y con mucho potencial.
François et Antoine Jobard “Les Poruzots”, Meursault, 2006 (muestra de barrica)
“Les Poruzots” es un premier cru situado relativamente bajo, en un terreno de escasos 30 a 40 centímetors de arcilla bajo el cual aparece la roca caliza. Notas de pan tostado en nariz. Buena materia. Alegre y extrovertido en boca, este es un vino más opulento, más rico, más expresivo.
François et Antoine Jobard “Les Genevrières”, Meursault, 2006 (muestra de barrica)
Un premier cru con abundancia de pequeños cantos finos. Vino extremadamente fino, mineral, con destacadas notas cítricas. Un fantástico blanco. A nuestro lado, las dos primeras barricas del Genevrières 2007 comienzan la fermentación. Son las que están ubicadas junto al pasillo por donde circula una corriente de aire levemente más cálido.
François et Antoine Jobard “Charmes”, Meursault, 2006 (muestra de barrica)
Interesante comprobar como un vino procedente de un suelo tan parecido al Genevrières proporciona un vino tan distinto. Este es deliciosamente frutal. Bastante expresivo actualmente. Otro vinazo. Diría que tiene un carácter intermedio entre el Poruzots y el Genevrières.
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Junto a los nichos de botellas antiguas (que, por alguna razón, me traen a la mente los extraordinarios calados de López de Heredia), charlamos sobre el envejecimiento de los vinos, la percepción del tiempo, la paciencia para esperar el momento de madurez de un gran vino. Con un brillo especial en los ojos, Antoine Jobard nos pregunta: “¿Os apetece probar un vino de una añada antigua?”. Contestamos afirmativamente, agradecidos por el ofrecimiento.

Antoine desaparece para volver a los pocos minutos con una botella sin etiquetar. Nos sirve en la copa un vino dorado. El aroma es indescriptible, de una complejidad sobrecogedora. Es un vino expresivo, intenso, maduro pero en plena forma. Hay ceras, También frutos secos. Y Dios sabe qué otras cosas que uno no alcanza a describir. En boca es una maravillosa sucesión de capas y capas de fruta madura. Tiene un sólido espinazo acídico que lo mantiene vivo. Una leve impresión oxidativa no hace sino añadir complejidad. Tratamos de averiguar la añada. Resulta ser un 1994. “Un petit millésime” (una añada menor…). Pues nadie lo diría. “Las añadas menos ricas permiten trasladar mejor la expresión del terroir”. Resulta ser un François Jobard “Charmes”, Meursault, 1994. No lo olvidaremos.
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El Domaine Jobard es venerado por sus blancos, pero no es tan conocido que también elaboran el premier cru tinto “la pièce-sous-le-bois” (la finca bajo el bosque) en Blagny. O mejor dicho elaboraban. El viñedo lo han arrancado en 2007 y han plantado uva blanca en su lugar. La dificultad de mantener una vinificación separada para una producción reducidísima y la no total satisfacción de Antoine con este vino tinto, han sido los motivos. Sé de buenos aficionados que se lamentaron por ello cuando les di esta noticia, pues apreciaban sinceramente este Blagny. Nosotros trajimos algunas de las últimas botellas que probablemente se puedan encontrar a la venta, y las guardaremos hasta el momento adecuado para su degustación, con el respeto que merece un pedacito de historia que llega a su fin.
Nos quedarán todos los maravillosos blancos de esta diminuta bodega familiar. Que nada cambie su respeto por el terroir y que nosotros podamos seguir disfrutando de ellos. Os recomiendo que probéis estos vinos si aún no lo habéis hecho. Según mis noticias tres distribuidores españoles comenzarán a traerlos a nuestro país, con cuenta gotas eso sí, en breve.




[…] la visita al Domaine François et Antoine Jobard en Meursault. Esta bodega elabora unos vinos blancos muy puros en un estilo tradicional, y que cuando envejecen […]