En mi último viaje a Nueva York, hace unos meses, tuve ocasión de conocer una tienda de la que llevaba años leyendo y oyendo hablar: Chambers Street Wines. Se trata de una tienda pequeña pero con una selección de vinos que ya me gustaría encontrar a tiro de piedra de mi casa.
En el paseo por los estrechos y cortos pasillos de la tienda, entre estantes repletos de botellas, descubrí también los misterios de la fijación de precios por países y la magia de la importación/exportación de vinos: ¿Por qué L’Ermita, vino español carísimo donde los haya, cuesta en Nueva York -una de las ciudades más caras del mundo y situada a miles de kilómetros de distancia del Priorato- apenas 200 dólares?
Pero no es de esto de lo que quería escribir hoy, sino de una de las dos únicas botellas de vino que me traje de USA. Ambas compradas en Chambers Street Wines. Las dos estadounidenses.
En realidad sólo una de las botellas la compré yo (aunque pagué las dos, claro). Se trataba del Rocks and Gravel de Edmunds St. John, un vino del que había leído tanto tan bueno a personas de confianza, que no podía dejar de traermelo (es un vino que no se encuentra en España). La otra botella digo que no la compré yo porque me la recomendaron después de describirles mis gustos: L’Enfant Terrible de Dashe Cellars.
Acertaron.
La cosa ya pintaba bien cuando, ¡casualidades!, hace unos días Manuel Camblor otorgaba a este vino uno de sus premios El Botellazo, en la categoría “Como Deberían Ser las Cosas/División Tintos“. A lo largo de los años he ido descubriendo que mis gustos coinciden mucho con los de Manuel, y raramente una recomendación suya me ha defraudado.

Este vino elaborado por Mike Dashe en su bodega Dashe Cellars, es un monovarietal de Zinfandel elaborado usando levaduras naturales propias en toneles de madera de 900 galones (unos 3000 litros). Sin clarificar y sin filtrar, y con un nivel de azufre muy bajo. Un vino muy natural, que además cuenta con una contraetiqueta (esta vez sí) reveladora: “Ingredientes: uvas cultivadas orgánicamente“. Sí, sí: nada más que uvas. Uno no puede evitar esbozar una sonrisa de complicidad y sentir simpatía por un ataque tan directo como fino a los cócteles líquidos que quieren hacerse pasar por vinos. En fin, tú ya sabes de qué estoy hablando.

Es un vino de color fresa con ribete frambuesa, de una capa tan preciosa como baja de color para lo que acostumbran los vinos californianos. Perfectamente podríamos estar ante un Beaujolais de elaboración natural. En nariz me encuentro fruta roja fresquísima (fresas silvestres, cerezas), especias (pimienta), tonos florales (que me llevan de nuevo a la parte sur de Borgoña) y un punto ahumado-mineral. El alcohol en nariz está tremendamente bien incorporado al conjunto. En boca me parece un vino fresco y jugosísimo, descaradamente honesto, que se muestra sencillo, sin tapujos. Vuelve a aparece un cierto trasfondo mineral junto a la fruta. Una delicia.
Composición varietal: 100% Zinfandel
Graduación: 13,8%
Precio:17 dólares (14 euros)
Fecha degustación: Enero 2009
Consumo: 2008-2009
Decididamente, cualquiera que pruebe este vino, le guste y lea sobre los excesos de los vinos californianos, no entenderá absolutamente nada. Probablemente se trata de una gota de esperanza en el océano de la impersonalidad.
















{ 10 comentarios… read them below or add one }
SV,
Me alegra mucho que te gustara. Es una delicia. Una corrección: Pones “toneles” de 900 galones, cuando en realidad Mike lo que hizo fue un solo tonel de 900 galones. Con toda la escasez de este maravilloso vino que ello implica.
En cuanto a L’Ermita y su precio, pues esos “apenas” US$200 especularía yo que quizás sean un precio rebajado, recortándose la tienda ganancias para mover un vino que no se mueve tan bien como originalmente creyeron… O no, quizás es que en Chambers aparecen chollazos a veces, y en esa ocasión les dió por vender a precio ventajoso el Ermita. El sistema de precios en EEUU es muy extraño. Te encuentras casos como éste, de vinos hipercaros a precios relativamente rebajados con respecto a origen, pero también te encuentras vinitos que se venden en origen a un tres o cuatro euros vendiéndos a precios descabellados.
M.
Gracias por el apunte, Manuel.
Efectivamente, como dices ahora que me fijo en detalle la contraetiqueta indica “…aged it in A 900 gallon barrel…”.
Ya contaré que tal sale el Rocks and Gravel de St. John.
Saludos
También leí el comentario de Manuel a este vino en sus últimos premios y, claro, que tú te lo habías traído de tue stancia. La lectura de tu nota me pone los dientes largos porque no es nada habitual encontrar una zinfandel así, en pureza; pero es que cuando leo lo del precio, ya no sé hacia dónde mirar!!! Yo quiero probar ese vino!!! Pero será como buscar una aguja en un pajar. Los vinos americanos son otra de las grandes lagunas en las tiendas de Barcelona…
Un abrazo,
Joan
Joan,
Yo no he visto este vino en España. Me temo que la única solución va a ser que te lo traiga algún amigo que tenga previsto cruzar el charco.
Un abrazo.
Joan,
También puedes hacerte amigo de SFJoe, que seguro que compró bastante y, encima, es buen amigo de Mike Dashe, y darte un salto a Nueva York. Hasta va y yo me acerco…
Ojo, que hablar de este Enfant Terrible como un mero “vino americano” es un poquito como hablar de un Tondonia como un “rioja típico de ahora”. Cuando yo me inicié en el vino americano, por cierto, los vinos como éste de Mike no eran bichos raros, incluso de zinfandel…
M.
Hacerse amigo de SFJoe es una muy interesante propuesta y dar el salto, hace demasiado que no estoy en NYC, también. Creo que en esos próximos años tendré más oportunidades para viajar y algunos de mis objetivos los tengo claros!!!
Por lo demás, de las intervenciones y descripciones de ambos, de aquelloq ue en los últimos meses pruebo, sea en zonas poco habituales de España (con uvas poco habituales para según qué cosas, trepat, carrasquín, verdejo tinta) o en Italia (Alto Adige, en tintos con PN) o más conocidas en la Borgoña, en el Lore, se desprende un claro perfil gustativo, de extracción, de acuosa vinosidad (si se me permite la expresión que, en parte, es de Manuel) con la que nos sentimos muy cómodos y que, hay las, por desgracia cada vez se encuentra menos. Me interesa mucho de Dashe que ofrezc,a claro,e ste perfil que, ahora, es casi único en California y con la variedad zinfandel. Tendríamos que montar un encuentro de bodegueros y enólogos que apuestan por estos vinos y pasar un par de días en grande: yo pongo a Carles Andreu con su Trepat y a Coalla, con su excelente Corias Guilfa, tanto 2005 como, más, 2006!!!
Saludos
Joan
Lo que en cierto modo me preocupa Joan es el bandazo que parece estar dando la oficialidad en esto del vino.
se están poniendo de moda frente a aquellos que hasta ahora mostraban músculo sobre músculo. Me parece preocupante que ahora se denosten unos vinos frente a otros por no cuestiones cualitativas, si no por una cuestión de moda.
Me explico, en los últimos meses no dejo de leer que estos vinos de ‘acuosa vinosidad’ (id registrando el término
Saludotes,
Jose
Uy, donde escribí ‘por no’ habría de rezar ‘no por’.
Saludos,
Jose
Hola Sobre Vino,
Gracias por la recomendación, vamos a ver si la consigo en mi proximo viaje a Florida.
Saludos,
No sé si es cuestión de modas, Jose, pero es cierto que el mercado se mueve a bandazos. Creo que nosotros no. Y estos productores que comentamos, tampoco. Saben qué quieren y aciertan a conseguirlo con variedades de uva muy distintas y sabores y peculiaridades propias. El problema de la moda es que se acaba imponiendo en sitios muy distitnos y demasiadas cosas acaban sabiendo igual. Si estoq ue comentamos aquí se convirtiera en “moda”, por lo menos sabríamos qué bebemos en cada lugar.
Saludos,
Joan