La añada no importa


Hugh Johnson

Al menos eso es lo que ha declarado Hugh Johnson, el conocido crítico de vinos y escritor inglés. La razón esgrimida por Hugh Johnson en el artículo publicado en The Times es que los elaboradores de vino han desarrollado técnicas para compensar los efectos del mal tiempo y las enfermedades del viñedo que hacen que prácticamente cada añada resulte de buena calidad para los aficionados.

Hugh Johnson opina que ahora las añadas se parecen cada vez más entre ellas, encontrandose ahora más las diferencias en la reputación que en la calidad. Esto hace que, en sus palabras “sólo el esnobismo consiga que algunas añadas se paguen más caras que otras”. Por cierto, que esto del esnobismo me recuerda al último (y como siempre inspirador) artículo de Manuel Camblor en su blog: “De vinos, esnobismo, trivialidades y estrellas“.

Diversas gentes de la industria del vino han expresado su opinión sobre las reflexiones de Hugh Johnson. Para algunos, como el escritor John Radford, es completamente cierta la progresiva mayor homogeneización entre añadas. Para otros, como Stephen Williams de Antique Wine Company, a pesar de toda la tecnología las grandes añadas se hacen con los elaboradores sentados en sus sofás y la madre naturaleza actuando.

Y vosotros ¿Qué opináis?

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Bueno, en el sentido de lograr calidad consistente añada tras añada, venciendo con suerte y astucia humana los azares de la naturaleza, pues, plus ça change… Recordemos que había mucho de eso en las ideas y los métodos de las bodegas de la Rioja clásica, que buscaban consistencia ante todo, muy en el modo de Champagne, aunque pretendiendo aplicar esto a vinos “inspirados” en Burdeos y Borgoña… Claro, nunca se llegaba a obviar completamente lo que daba cada añada. Por eso, entre tantos riojas “a la antigua” exiten diferencias cruciales de una añada a la otra y un Bosconia del 42 es perfectamente distinguible de un 47.

Me parece que el comentario de Johnson es más bien una provocación a la discusión de aspectos problemáticos de la cultura del vino actual. Lyle Fass, en una entrada reciente de Rockss & Fruit, da en el clavo. Vean lo que dice en http://rockssandfruit.blogspot.com/2007/11/vintage-schmintage.html sobre la obsesión entre un cierto tipo de nuevo “enófilo” como “comprar añadas… me parece que, más allá de que todas las añadas se estén pareciendo, tiene uno que enfocar el hecho de que se parecen a un cierto “arquetipo” establecido por ciertos elementos creadores de opinión. Así, Burdeos hoy día tiende a intentar que todos sus vinos se parezcan a las “añadas del siglo” que dictara Robert Parker. La homogenización, hay que decirlo, no es una transformación que ocurre en el vacío, sino un proceso, un movimiento iniciado por algo que, por desgracia, tiende siempre a ser agencia humana.

Tema complejo. Yo cumplo con dejar la duda.

Ah, y gracias por el cumplido y el enlace, SV. Yo voy muy en serio con eso del “Perez Hilton del vino”. Mira que alguien tiene que andar al tanto de lo que beben los famosos…:-)

M.

Muy interesante el artículo de Lyle Fass. Divertido lo de “the greatest vintages since fincely sliced bread” :-)

Con más y más gente centrándose en las mismas añadas, coincido con él en que muchas veces se abren “huecos” de oportunidad en añadas menos mediáticas. Coincido particularmente en lo que respecta a Barolo 1999 frente a, por ejemplo, 1997.,

Por otra parte, para mi la diferencia entre añadas es una maravillosa expresión de que el vino ha sido cada año lo que la naturaleza en buena medida ha permitido. Si todos los vinos de todas las bodegas fuesen indistinguibles entre sí, esta afición sería más aburrida. Ya se parecen demasiado vinos de zonas radicalmente distintas…

Un saludo.

Vamos, que Lyle ahí llueve sobre terreno empapado ya… El desarrollo de los vinos de esas “añadas del siglo” que cacarean los “críticos” son la prueba más fehaciente de la inteligencia y el conocimiento de muchos de ellos. El tan mítico 82 en Burdeos–una verdadera “añada de los panes y los peces” por lo mucho que parece haber de ciertas casas, gracias a la creciente industria de la falsificación enológica–ya sabes, en muchos casos no han dado todo lo que se esperaba, ni lo van a dar. Y bueno, Lyle cita los borgoñas del 97, añada que tengo fresquecita en la memoria y de la que, por suerte, tuve la visión para no comprar casi nada… Otro caso. Pero creo que ya de esto he escrito bastante en mi blog y en foros antes, ¿no?

M.

Hola Sobre Vino,
Pues supongo que lo que viene a decir Hugh Johnson es más que lo de “ya no hay añadas malas, sólo añadas difíciles” (es una cita, pero no sé quién es el autor).
Por cierto, felicidades por el nuevo diseño y por el dominio.

Saludos,
Pilar.

Perdón, antes me he comido un “no”.
Quise decir que supongo que lo que Hugh Johnson viene a decir NO es más que lo de “ya no hay añadas malas, sólo añadas difíciles”.
(¿O sí que quiere decir algo más que esto?)

Salut!
Pilar.

Manuel,

Hoy tenía una conversación con un importador de vinos, y salía también un comentario sobre 1997 en el Piemonte. Los barolos de ese año, me decía, “están muertos, sin fruta”.

Y fíjate el bombo que se le dio en su momento, y los precios estratosféricos que alcanzaron los vinos, impulsados por unos pocos críticos que le cantaban alabanzas.

Saludos.

Gracias por tu felicitación, Pilar. Tampoco recuerdo yo de quién es esa cita, aunque la he oído antes. Las añadas fáciles le he oído a algún bodeguero que son esas en que “el vino se hace solo”. Tampoco será tanto…

Bueno, no sé si me atreverái a generalizar tan radicalmente sobre los barolos del 97 SV. En mi experiencia, siempre de entre esas añadas tan celebradas que luego son un desastre surge alguno que otro vino que sirve. Por ejemplo, puedo pensar en unos cuantos barolos de productores tradicionales (el Vigna Rionda de Oddero y el Villero de Brovia me vienen a la mente, así como el Brunate de Marcarini) que lograron en el 97 vinos que se están bebiendo muy bein ahora. La añada dió vinos, en esos casos, para consumo temprano donde en otro tipo de añada hubieran requerido veinte o treinta años.

De entre lso barolos con barrica neuva sí peudo imaginar a algunos cuantos cadáveres. Por suerte me ha tocado probar pocos.

Ojo, en Borgoña nos encontramos con un caso similar en el 97: Una añada “californiana” de prestaciones que dió vinos más bien para consumo inmediato. Pero sus excepciones aparecen. Incluso, si hablamos del Chambertin y el Clos de Bèze de Rousseau, a los vinos todavía les falta. Pero, por ejemplo, el Musigny de Mugnier o un par de Meursaults de Coche (para mencionar algo de blanco) en realidad no están nada mal.

M.

De Oddero y de Brovia me viene algún barolo en camino, aunque no del 97.

Lo que comentas es importante para entender que al final no sólo es la tecnología la que garantiza buenos vinos incluso en añadas “complicadas”. Resulta que hay elaboradores que consiguen sistemáticamente hacer buenos vinos en casi todo tipo de circunstancias, cuando sus colegas a veces no lo consiguen. Mencionas estos en Pimeonte, pero pienso sobre la marcha en Dönnhoff en Alemania.

Saludos.

very interesting.
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