Me llega la siguiente nota de prensa de Bodegas Terras Gauda:
“Terras Gauda y el CSIC patentan la primera levadura de ALBARIÑO aislada de SU propio viñedo, CLAVE PARA MANTENER LA CALIDAD Y los aromas de sus vinos
Bodegas TERRAS GAUDA dispondrá de la primera cepa de levadura enológica de Galicia patentada, aislada y seleccionada entre 4 tipos diferentes del propio viñedo tras una investigación de cuatro años en la que se ha demostrado que refuerza el carácter de sus vinos y los aromas frutales
Bodegas TERRAS GAUDA y el CSIC han patentado la primera levadura de uva Albariño, que permitirá a la bodega mantener la calidad y los aromas de sus vinos en todas las añadas con independencia del clima y de la cosecha. La bodega de O Rosal es la única en Galicia que dispone de una levadura propia patentada, seleccionada de sus viñedos entre 4 tipos diferentes, tras una investigación de 4 años. La cotitularidad de la patente es compartida por Bodegas TERRAS GAUDA (51%) y por el CSIC (49%).
Los estudios han demostrado con pruebas de fermentación en laboratorio y bodega, catas ciegas y análisis instrumental de aromas, que la levadura seleccionada refuerza extraordinariamente el carácter varietal y los aromas frutales de los vinos de Bodegas TERRAS GAUDA.
Bodegas TERRAS GAUDA utilizará a gran escala la levadura ecotípica para la vendimia de 2008. En la cosecha del 2007 fue probada a gran escala con resultados positivos que corroboraron las investigaciones previas, ya que la levadura seleccionada logró una fermentación regular y progresiva, fundamental para conseguir los aromas básicos de los albariños, que se logran en el proceso de fermentación.
La patente de esta levadura de los propios viñedos de Bodegas TERRAS GAUDA es un avance muy importante porque garantiza la calidad controlando de forma natural todos los componentes del proceso y se ha conseguido demostrar que equilibra las características sensoriales de los vinos Albariño de la bodega, e incluso los refuerza.
La investigación que permitirá a TERRAS GAUDA mantener la singularidad y una mejora continua de la calidad de sus vinos sin depender de factores externos se ha llevado a cabo en su bodega experimental, bajo la dirección de Emilio Rodríguez, director técnico de la bodega, y en la Misión Biológica de Galicia y el Instituto de Fermentaciones Industriales del CSIC, con la dirección de los científicos Carmen Martínez y Alfonso V. Carrascosa, y con la colaboración de la Xunta.
Bodegas TERRAS GAUDA ha hecho una fuerte apuesta por el I+D+I desde su fundación, en 1989. La patente de la levadura ecotípica propia sigue la línea de estudio del proyecto de selección clonal de uva Albariño, desarrollado en colaboración con el CSIC, con el que la bodega de O Rosal fue pionera.
La verdad es que, cada vez más, para mi la diferencia entre añadas, esa huella dejada por el clima en cada cosecha, es un atractivo añadido al vino.
Y tú ¿qué opinas?¿Te parece positivo eliminar las diferencias entre añadas?

















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Tu tambien?? Llega la globalizacion al vino y en concreto las notas exoticas a Rias Baixas.
Saludos
Carlos
La direncia entre añadas es atractiva para mí, pero sobre todo cuando son positivas. Esto lo van a hacer todas las añadas o solo en algunas ?
Con todo el cariño que sabes que te tengo, me has “quitado” la nota!!! Yo también recibí la nota de prensa y me quedé de pasta de boniato. Es demencial que vendan como positivo a quienes, amateurmente o profesionalmente, nos dedicamos al vino el hecho de que YA NO IMPORTA que pase con el clima o con la calidad de la cosecha, porque tenemos una levadura que lo va arreglar todo.
Como para echarse a llorar, vamos.
Servidor les ha puesto ya una cruz y a partir de esta próxima cosecha, deja de tomar Terras Gauda, por si acaso…
Uno puede decidirse por las levaduras naturales de la uva y del entorno o por las de laboratorio que controlen el proceso de fermentación, pero “parir” un Frankenstein que regule lo que han propuesto estos, me parece demencial y no me gusta nada.
Saludos
Joan
¡Todas las cosechas iguales! La verdad es que no le veo demasiado la gracia. Le falta la chispa del riesgo, lo que aporta tanto como el buen trabajo hecho en las bodegas.
Para igual todos los años: la Coca-Cola, que lleva más de 100. Me parece que este no es el objetivo.
Saludos
¡¡¡ La culpa de todo (si quitamos a Yoko Ono) la tiene Henry Ford !!! Ya ha llegado la cadena de producción al vino. Esto me hace pensar unas cuantas “maldades”. Si hasta ahora las añadas no eran, obviamente, homogeneas, si no que las había de mayor y menor calidad, ¿porqué no rebajaban el precio en las de peor calidad? Y ¿necesitan enólogo? Que digo yo que con recoger las uvas, echarlas a fermentar controlando la temperatura y un par de toques del bicho este… esperar y hala, a embotellar y a hacer caja.
. En él habla del marketing subyacente en la idea de los NV en Champagne haciéndolos ver como una garantía de la no oscilación en su calidad entre añadas.
Supongo también que no tardarán en hacer un vino de autor, para aquellos que quieran algo más “especial”. Venga va, tendrá nombre en latín y costará x2.5 el precio del básico… #-/
Me acuerdo ahora del catálogo de Theise de Champagne (vais a pensar que somos familia o que me llevo comisión
Saludos,
Jose
Eh, Jose, no te metas con los latines, eh!!!
Joan
¡Cachis la mar Joan! ¡Con el cariño que le tengo yo al latín! Esa lengüa que permite que estemos civilizados y que a los naturales de Cabra les llamemos egabrenses y no lo primero que se le ocurra a cualquier zangolotino.
Saludos,
Jose
Amigos,
Veo que hay unanimidad.
Mmmmm… ¡Que vivan las diferencias!
Saludos
Yo creo que a veces nos pasamos de excéntricos. A mí no me parece en absoluto aberrante que de forma natural se busque calidad y regularidad. Otra cosa sería que se hiciera para aumentar la producción o para dotar de un perfil comercial a esos vinos.
Recordad que esa búsqueda de la regularidad ya fue adoptada en Jerez hace siglos y el resultado fue la supresión de añadas en los vinos generosos. ¿Algún problema?.
Encantadísimo,
También es otra forma interesante de verlo.
Ningún (¡pero que ninguno!) problema con los NV de Jerez o Champagne, todo lo contrario. Buena prueba son decenas de artículos de este blog.
Pero creo que el sistema de criaderas y soleras de Jerez es un procedimiento algo distinto. Ciertamente tiende a suprimir las diferencias entre añadas (en gran medida, siempre que la aportación y saca de vino seas homogénea). Pero el sistema es más parecido a una “mezcla de añadas” (perdonenme los puristas). Aquí se trata de aplicar una levadura en cierto modo “homogeneizadora”.
Más curioso todavía me parece que se utilice un procedimiento patentable. Básicamente eso me habla más de procurar establecer una ventaja competitiva (lo cual desde el punto de vista empresarial me parece sano, no lo reprocho), que de nada que tenga que ver con la “calidad” del vino. Pongo en duda que una cierta patente o un cierto tratamiento del vino pueda asimilarse a mejora de la calidad del producto.
Por cierto, ahora ciertos amantes del vino buscan y aprecian diferencias entre sacas en los vinos de Jerez, o “ediciones” a partir de soleras seleccionadas, “olvidadas”, etc. Claramente una parte del mercado no quiere sorpresas y prefiere saber a priori cómo va a ser un vino. Otra parte del mercado está más abierta a las diferencias.
Interesante aportación, Encantadísimo.
Saludos
Precisamente en otro lugar se discutía sobre esto y es evidente que los NV en Champagne responde a un criterio comercial claro y evidente que empieza a ser, por furtuna, superado: que mueran las diferencias, que cuanto más iguales seamos, mejor para todos.
Por supuesto, yo no creo en eso y tampoco me parece metodológicamente válida la comparación que haces, E., porque ni tan siquiera es lo mismo, desde un punto de vista natural y de vinificación, un NV de Champagne que uno del Marco de Jerez. Si se recupera la memoria histórica (y aquí nos tendría que iluminar quizás Álvaro Girón), los NV de la Champaña nacen de una decisión y una voluntad comerciales, mientras que los de Jerez forman parte de un proceso natural y viejo como el sistema mismo lo es.
Por otra parte, creo que tampoco se pueden mezclar “churras con merinas”: una cosa es que el CSIC y una bodega se inventen una levadura artificial, la patenten al 51/49% para, literalmente, NO depender de los azares del clima y de la bondad de la cosecha, además de para potenciar los aromas varietales de la uva; y la otra y, en mi opinión, muy distinta, es que la levadura natural del género Saccharomyces, haga su trabajo en la palomino fino. Ciertamente, en ambos casos la mano del hombre modela el vino pero el proceso a través del cual se consigue eso no tiene nada que ver, en uno y otro caso.
No hace falta que diga que yo reniego del tipo de uniformización estandarizada que se va a promover con esa levadura de laboratorio, mientras que soy un apasaionado (como todos aquí, vaya) del trabajop que hace eñ velo en flor en los vinos con palomino fino.
Saludos
Joan
PS. Jose: lo de “zangolotino” me ha llegado al alma. Años hacía que no lo leía!!!
Joan, me sorprende la airada reacción hacia esa noticia cuando es por todos sabido que el uso de levaduras está generalizado en el mundo del vino. Creo que todos somos conscientes de que su uso está habitualmente silenciado, que muchas de ellas son de procedencia química o industrial y que en muchos casos su uso es para dotar al vino de cierta personalidad aromática artificial. También sabemos que en añadas difíciles y para compensar deficiencias es habitual el uso intensivo de levaduras u otros productos de procedencia mucho más dudosa. No veo entonces por qué hay que rasgarse las vestiduras cuando una bodega patenta una levadura autóctona para intentar suplir estas deficiencias y además lo hace público abiertamente. Es más, me parece más que loable que me aseguren de esa forma un nivel de calidad. Terras Gauda es un vino que me gusta y que suelo consumir habitualmente. Desde luego que seguiré haciéndolo ahora que sé que dedican sus esfuerzos en asegurar la calidad.
Joan, cuando hablaba de los vinos de Jerez no me refería a la crianza biológica sino al sistema de criaderas y soleras. Un sistema que cuando se inventó no tenía nada de natural ni de viejo y, por lo que yo sé, se hizo precisamente para dotar de uniformidad a esos vinos. Posiblemente, también muchos se escandalizarían entonces.
No es airado mi comentario E., puede que vehemente sí, pero no me molesta ni mucho menos que la gente opine cosas distuintas a las que yo opino. Al contrario, me estimula, ya lo sabes.
Lo de Jerez se me scapa en cuanto a la historia y momento de las criaderas y soleras y su recepción en la contemporaneidad que lo vió nacer. No puedo opinar si no me ilumina Álvaro o Jesús Barquín o Eduardo Ojeda, que conocerán al dedillo el tema.
Mi tesis, por decir algo, es que aunque éste (ahí todos estaremos de acuerdo) sea un sistema que busque cierta uniformidad (no hay dos botas que salgan iguales, vaya), su forma de conseguirla es natural, con levaduras naturales y siguiendo un proceso natural. Tú dirás “también lo es el de Terras Gauda”. Y yo creo que no, que no lo es. Que sus resultados sean inapreciables al olfato y al paladar (es decir, que encontremos las mismas gracias aun vino hecho sólo con levaduras autóctonas frente a otro hecho con levaduras de síntesis y de laboratorio), no es óbice para que no me guste el proceso.
Ya sé, todos lo sabemos e incluso algunos tenemos amigos que se han ganado o ganan la vida vendiéndolas, que hay bodegas, muchas, que usan levaduras artificiales, hechas industrialmente y que sirven para cualquier momento del proceso de una vinificación, para cualquiera.
Pero es que tampoco me gusta eso. Sabemos que existe, sí, pero yo no sé quién lo aplica, cuándo y para qué. Es una información que no trasciende al consumidor. Y eso tampoco me gusta.
Ahora resulta que estos buenazos de Terras Gauda y del CSIC lo hacen público, con orgullo (porque es un trabajo de años y complejo), y algunos les “tiramos” los perros.
Es una contradicción, en efecto, que sea criticado quien tiene el detalle de darte la información, pero la información, el hecho, permanece, y a mí no me gusta. Como tampoco me gusta que suceda en otras bodegas, de las que ni me entero.
Por supuesto, sigo bebiendo y disfrutando con los vinos, y probablemente será lo mismo con los de Terras Gauda, pero si tengo la información, siempre preferiré probar antes los vinos de alguien que me dice que usa levaduras autóctonas que otro que me dice que ha patentado una que añade esto y lo otro al vino y que, vaya, si la cosecha no se da bien o el clima no sé cuantos, pues que tampoco importa mucho.
En el blog de Paco Berciano se pueden leer, también, argumentos y opiniones para complementar las que hay aquí.
Digamos, en fin, que no he pretendido parecer ni airado ni nada por el estilo. Todo el mundo es bien libre de hacer lo que le parezca con ese vino que ha tenido éste o aquél problema y comprendo que antes de tirar 50000 litros, uno intente salvar la papeleta. Pero si yo tengo la información, siempre elegiré quien ha vinificado de la forma más natural posible.
Saludos
Joan
Bien, Joan, disculpa si me he equivocado pero me pareció airada tu sentencia de no consumir más Terras Gauda.
Respecto a la génesis de las criaderas y soleras te confirmo que es como te cuento; me informé de ello hace ya muchos años. Si a pesar de ello tienes dudas puedes consultar a los expertos, claro.
Y, para acabar definitivamente con el tema que nos ocupa, observo que utilizamos distintos parámetros de apreciación y no veo necesario seguir con el debate. Sólo manifestar que me sigue sorprendiendo la reacción contra una levadura AUTOCTONA (seleccionada entre su propio viñedo dice el informe de Terras Gauda) que proporciona aromas propios del viñedo y del varietal (albariño), mientras que en otro tipo de vinos es aceptado e incluso valorado positivamente el aporte de tostados, torrefactos, especiados y balsámicos proporcionados de forma artificiosa por barricas creadas para tal finalidad. Eso por no entrar en las chaptalizaciones, acidificaciones y maniobras varias con licores de expedición. Pero, en fin, lo tengo asumido: el entorno del vino es extraño, muy extraño.
Si tú te informaste hace años, eso es tan válido para mí como si se informó Girón o me lo cuenta Barquín, por supuesto.
Así que el impacto de la idea del NV llegó también al Marco de Jerez. La verdad es que es una historia apasionante que me gustará conocer a fondo, si pillo algún sitio donde leerla.
Si das ya por zanjado el tema, zanjado queda, pero por intentar fijar mi idea, cuando hablaba de autóctona, lo hacía de la levadura que actúa per se y se encuentra ya de modo natural en la fruta, en la cepa, y actúa además de forma natural en la fermentación espontánea del mosto.
Ya sé que eso, en casi todos los casos que conocemos, es un “imposible, un “adúnaton” y que muy poca gente trabaja así, pero qué quieres que te diga, me gusta esa idea.
Y sé, porque he leído de no pocos casos, que la selección de levaduras autóctonas que se encuentran de modo natural en la fruta y en el viñedo, su posterior desarrollo en laboratorio y producción industrial y posterior sembrado en la vinificación (en el proceso que sea y para conseguir lo que se desee, que puede ser muy variado) está a la orden del día y es lo habitual, pero no es una forma de trabajar que me entusiasme.
No es un tema de Terras Gauda, llevas toda la razón, sino de esa y de otras muchas bodegas. ¿Por qué comentamos esta noticia y no otras del mismo tipo? Pues sencillamente, por lo menos en mi caso, porque es la primera que leo en este campo de las levaduras desde que publico el blog y me interesó como tema de “debate” en el mismo. Creo que la misma idea es la que animó a SV a proponerlo en el suyo, ¿no?
En fin, sobre lo de que el entorno del vino es muy extraño, pues no sabría decirte. Tú sabes mucho más de él que yo, que llevo cuatro días en esto y actúo de forma completamente intuitiva. Si tú lo dices, lo será.
Saludos!
Joan
Yo interpreto, al igual que Encantadísimo, que la levadura empleada no es “artificial”. Dice el texto de la bodega: “…cepa de levadura enológica de Galicia patentada, aislada y seleccionada entre 4 tipos diferentes del propio viñedo…”. Deduzco que se trata de una levadura autóctona seleccionada.
Hay algo en la nota de prensa que creo que despista. La referencia a la procedencia del propio viñedo y la potenciación del caracter del albariño es algo que no me genera objeción alguna. Sin embargo la referencia a la patente y a “mantener la calidad y los aromas de sus vinos en todas las añadas con independencia del clima y de la cosecha”, se me antoja un mensaje de marketing que por lo que veo quizás no causa el efecto deseado entre una parte del mercado, si he de guiarme por los comentarios expresados aquí.
Probablemente parte de los consumidores estamos tan saturados y hasta hartos de cierto mensajes marketinianos que nos ponemos en guardia al leer según qué cosas.
Lo cierto es que sería la mar de interesante que si alguien de la bodega leyese esto pudiera aclarar exactamente el mensaje que quieren transmitir con esta comunicación.
Otra reflexión: visto el debate que ha surgido a partir de una simple nota de prensa, se me ocurre también que esto de los blogs es en el fondo una buena oportunidad para aquellas empresas que quieran aprender de las reacciones que suscitan sus comunicaciones o sus productos. Para ello han de estar tan abiertas a las reacciones positivas como a las menos positivas. Si se dice eso de “una queja es un tesoro”, entonces un debate debe ser una fortuna
Saludos.
Joan,
El sistema de criaderas y soleras es una “innovación” relativamente reciente en Jerez (reciente si consideramos su origen hace apenas algo más de 200 años, frente a la llegada del cultivo de la vid a la zona un milenio antes de Cristo). En la web del Consejo Regulador de Jerez, hay una información bastante detallada de la historia del vino en Jerez (apasionante, por cierto, y releyendola ahora encuentro datos interesantísimos que no conocía). Reproduzco aquí unos párrafos interesantes:
“A partir de finales del siglo XVII y durante todo el XVIII la demanda mundial de vinos se había incrementado de manera considerable -especialmente por parte de las potencias marítimas como Inglaterra y Holanda- y las distintas regiones vinícolas habían ido adaptado sus estructuras productivas para satisfacer dicha demanda. El gusto inglés iba además a cambiar definitivamente, desde los vinos más pálidos y ligeros anteriormente demandados a otros vinos más fuertes, oscuros y envejecidos. Ver fotos
Estas transformaciones de los mercados chocaban en Jerez con las difíciles relaciones existentes entre los “productores” (fundamentalmente cosecheros viticultores) y los “extractores” o comercializadores, que no eran fáciles. Los primeros tendían a dar salida a sus producciones de vinos del año o escasamente criados, los cuales era necesario fortificar para evitar que se estropearan durante las largas travesías. Naturalmente, los segundos estaban más atentos a los cambios en el mercado y demandaban vinos diferentes.
Las asociaciones gremiales, que dominaban la industria vinícola local, tenían un marcado carácter conservador de los privilegios de los cosecheros locales y suponían un elemento restrictivo para el comercio. Las complejas y profusas normas de los gremios limitaban las posibilidades de envejecer los vinos, por considerarlo una práctica “especulativa”: ello favorecía el comercio de vinos jóvenes y dificultaba a los extractores dar al mercado los tipos de vino que empezaban a demandarse.
Sin embargo, instigado tanto por extractores locales como por los numerosos comerciantes extranjeros que habían ido estableciéndose en la región, en 1775 da comienzo el llamado “Pleito de los Extractores”, que concluye tras varias décadas con la definitiva abolición del Gremio de la Vinatería. A lo largo de todos estos años, las restrictivas reglas de funcionamiento del Gremio habían ido desapareciendo de forma paulatina, lo que fue generando una importante corriente de liberalización y, en definitiva, un fuerte impulso para la producción y el comercio de vinos. Ver fotos
Este proceso supuso además una paso fundamental para la conformación definitiva de la identidad de los vinos del Marco. La tendencia a almacenar prolongadamente vinos de diferentes cosechas y la necesidad de abastecer al mercado con una calidad estable dio lugar a una de las aportaciones fundamentales de la vinatería jerezana: el sistema de envejecimiento de criaderas y solera.
Por otra parte, al prolongarse el tiempo en el que el vino se mantenía en las botas, la práctica de la fortificación pasó de ser un mero medio de estabilización para los vinos más frágiles a convertirse en una práctica enológica, mediante la que el bodeguero decidía el tipo de vinos que iba a producir; la adición de aguardiente vínico en distintas proporciones dio lugar así a la amplia tipología de vinos de Jerez que hoy conocemos.
Surgen también en esta época las grandes bodegas de crianza. Buscando conciliar las condiciones arquitectónicas idóneas para el envejecimiento de los vinos con la estética neoclásica imperante, exportadores como Gordon, Lacoste, Haurie y otros levantaron las grandes bodegas que aún hoy día siguen impresionando al visitante.
Los protagonistas del cambio fueron en algunos casos comerciantes extranjeros largamente establecidos en la zona, como Juan Haurie, Oneale, Lacoste, Juan Domecq, Patricio Murphy, etc…), pero también cosecheros locales implicados en las fases de crianza y comercialización (Cabeza, Menchaca, Rivero, López Martínez, etc.).”
Joan,
A mi también me pareció una nota digna de debate (y así parece haber sido), particularmente por resultarme “curioso” el enfoque de su redacción.
He aprendido del debate generado. Gracias.
Muchas gracias, SV, por la información. Definitivamente, voy a sacar provecho de compartir ciudad con Álvaro Girón y montamos una tertulia para que me comente los entresijos de esta historia que es, sin duda, económica más que otra cosa.
Sobre el resto, pues lo que más me ha “sorprendido” de la nota, después de haber comentado lo anterior, es el sintagma preposicional “con independencia del clima y de la cosecha”. No me apetece ya abundar más en el tema pero si la existencia de un buen vino deja de tener relación directa con el clima y con la calidad de la cosecha, pues apaga y vámonos.
Saludos
Joan
A modo de complemento adjunto dos extractos relacionados (para ahorrarme trabajo he eliminado un párrafo intermedio que aportaba poco al tema) del libro “El vino de Jerez” de Julian Jeffs, que confirman la explicación que da el CRDO Jerez respecto al origen de las soleras:
“El sistema tradicional de crianza del vino jerezano consistía en guardarlo en añadas separadas hasta que estuviese listo para su consumo, pero el vino evolucionaba dando lugar a todos los tipos, por lo que los exportadores no podían proporcionar vinos de excelente calidad en cantidades importantes si querían conservar un carácter uniforme”.
“Era, pues, necesario lograr un sistema para producir vinos uniformes en grandes cantidades sin que perjudicase la calidad, y por ello se inventó el sistema de solera”.
Qué añadir que no se haya dicho ya en los dos sentidos… En realidad no mucho. Quizás agradecer a la bodega que haya hecho público el uso de la levadura. De este modo, dan la opción al consumidor de elegir si quieren un vino con o sin. Transparencia que, por lo leído en los comentarios, no parece ser todo lo habitual como quizás sería deseable.
un saludo.
http://www.vinogusto.com
Menudo debate… Yo tampoco creo que sea para rasgarse las vestiduras. Muchisimas bodegas lo hacen, siembran levaduras seleccionadas del propio viñedo (si las eliminamos, nos quedaríamos con muy poco vino que beber). Supongo que si alguien hace nosecuantos mil litros no se puede jugar un depósito a que arranque o no. Peor sería lo de ir añadiendo otras levaduras para dar este o aquel aroma. Lo bueno del caso, es que lo dicen sin esconderse, cosa que muchos no hacen.
Lo malo, pues que coincido con SV. Me gusta la diferencia de añadas. Me gusta imaginarme como fue el año al probar un vino. Al fin y al cabo el clima también es parte del terroir, ¿no?
Saludos
Olaf
Interesantísimo debate el suscitado y que me ha hecho llegar al final -de momento- casi sin resuello.
En mi opinión estoy de acuerdo con los que nos gusta la diferencia de añadas -Olaf lo dice muy bien “el clima tb es parte del terroir-, aunque tb entiendo a aquellos que defienden el uso de levaduras autóctonas con el fin de mantener una personalidad propia -vamos a decir uniforme- ajustada a su calidad.
De todos modos dentro de lo malo prefiero esto a los aromas de platanitis -por marcar alguno- a los que hemos estado sometidos por algunas bodegas elaboradoras de vinos blancos.
Saludos,
Mario